ENTREVISTA

Luis Javaloyes: «Los créditos rápidos pueden crear problemas de solvencia familiar»

El consejero delegado de Agencia Negociadora de Productos Bancarios alerta de los peligros de «caer en el mal endeudamiento»

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Banco de España alerta que la raquítica tasa de ahorro y el elevado crecimiento del crédito al consumo indica que algunas familias estarían gastando por encima de sus posibilidades. Una situación en la que lo peor es caer en el mal endeudamiento, según Luis Javaloyes, consejero delegado de Agencia Negociadora de Productos Bancarios, firma de intermediación financiera de préstamos con entidades especializada, entre otros servicios, en la reunificación y refinanciación de deudas.

—¿Han detectado un repunte de hogares españoles sobreendeudados?

—Claramente, el aumento de solicitudes de operaciones de refinanciación familiar o personal se mueve en el entorno de un 35%. Nosotros preferimos calificar el problema no como sobreendeudamiento, sino como mal endeudamiento, que no tiene por qué ser muy elevado en cuantía pero es desordenado y nutrido de diferentes vías de endeudamiento. Se da más en familias con menos recursos, pero, en general afecta a un abanico muy amplio de la muestra socioeconómica española, con más o menos deudas, en función de las posibilidades económicas de cada persona o familia.

—¿A qué se debe? ¿A los bajos salarios y una escasa capacidad de ahorro o, como dice el supervisor, a un optimismo excesivo sobre los ingresos?

—Es un cóctel en el que se mezcla todo, pero que básicamente proviene de que en la crisis esas familias usaron sus ahorros para sobrevivir, y ahora, claro, tienen que endeudarse para adquirir bienes de consumo duraderos, pero también otros que, en conjunto, son los que crean la bola de nieve y que se apoyan en ese «optimismo». La morosidad en el crédito al consumo crece al 20%.

—¿Qué características presentan las deudas de estos hogares?

—La principal es el desorden. Hoy en día es posible endeudarse por muchas vías y algunas son muy caras; son precisamente aquellas en las que es más fácil conseguir el dinero: micro y minicréditos, créditos rápidos, créditos de tarjeta, tarjetas «revolving»... Esa facilidad de acceso al crédito es la que a medio plazo crea problemas de solvencia familiar. Se da una situación curiosa: la hipoteca, siendo el crédito más importante, es el que menos peso tiene en relación con el conjunto de otras deudas. La hipoteca es lo último que se deja de pagar. Pero otros impagos también pueden llevar a un embargo.

—¿Los clientes afectados conocen la letra pequeña de esos productos?

—Claramente, no. Quienes acuden a ellos lo hacen por la facilidad y rapidez con que se obtiene el dinero, en muchas ocasiones con una llamada telefónica o un clic. Quien solicita esta financiación al menos debería saber cuántos euros le va a costar devolverla. Luego están quienes acuden a ella para pagar otros créditos a los que no se pudo hacer frente con sus ingresos. Esa es la línea que jamás hay que cruzar.

—¿Qué interés de demora acarrean?

—Entre el 15% de un crédito rápido y el 1.000% anual de un microcrédito a devolver en un mes. Pero eso, con ser importante, puede no representar el núcleo del problema. En el caso de una tarjeta «revolving», en la que se elije la cuota a pagar independientemente de la disposición del crédito, se puede llegar a estar pagando toda la vida, literalmente. Porque si la cuota elegida es demasiado baja sólo cubre los intereses asociados al crédito, y no se amortiza capital.

—¿Qué solución tienen estos hogares?

—Lo primero, parar para respirar. Luego ver cuánto se debe a quién y ver que los ingresos pueden pagar las deudas; y, si se han llevado los pagos al día, aunque haya habido ciertas apreturas, se pude formular una solución a través de una consolidación de las deudas en una nueva hipoteca que permita reducir el desembolso mensual en pago de compromisos financieros y ordenar las finanzas personales. Para estas familias, el largo plazo es el 30 de cada mes. Reducir a más de la mitad lo que se paga es la diferencia entre sobrevivir financieramente o el desastre.