El ministro de Economía galo, Bruno Le Maire, junto a la directora gerente en funciones del FMI, Christine Lagarde, y la ministra de Economía española, Nadia Calviño
El ministro de Economía galo, Bruno Le Maire, junto a la directora gerente en funciones del FMI, Christine Lagarde, y la ministra de Economía española, Nadia Calviño - ABC

El FMI ignora el parón político y sube las previsiones de España al 2,3%

El PIB nacional será el que más crezca entre las potencias de Europa por el aumento de la inversión y la reducción de las importaciones

MADRIDActualizado:

Al igual que ocurrió en 2016, la economía española lidera el crecimiento en Europa sin tener un Gobierno con plenos poderes y así lo están constatando la plana mayor de casas de análisis. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento de la economía española al 2,3%, dos décimas más de lo que pensaba en abril, mientras que mantiene que en 2020 la actividad repuntará un 1,9%, tal y como ha anunciado en su cumbre en Santiago de Chile.

«Las proyecciones de crecimiento para España en 2019 se han revisado al alza, como reflejo de la fuerte inversión y la debilidad de las importaciones al comienzo del año», reconoce el FMI en su informe. Al bajar el consumo y afectar con más ahínco a las compras al exterior, el saldo exterior resta menos al crecimiento y el PIB crece más.

España crecerá tres veces más que Alemania

Esta mejora es la única entre las cuatro grandes economías europeas este año, más afectadas por la inestabilidad política y la guerra comercial, debido a la mayor importancia del sector industrial y las exportaciones. Esto es lo que ocurre en Alemania, a la que el FMI recorta una décima su crecimiento hasta el 0,7% en 2019, por la «menor demanda externa», mientras que para 2020 estima un repunte del 1,7% el próximo año, tres décimas más que antes.

En el caso de Francia el impacto de las «protestas callejeras» explica que el crecimiento se quede en un 1,3% este año y un 1,4% el siguiente, es decir, mismos pronósticos que en abril, aunque el FMI detecta que los estímulos fiscales de Macron dirigidos a acallar a los chalecos amarillos, realce la actividad. Italia seguirá estancada con un crecimiento del 0,1% en 2019 y del 0,8% en 2020, una décima menos en este último caso frente a sus pronósticos de hace unos meses. La Eurozona crecerá de media un 1,3% y un 1,6% los dos próximos años respectivamente, sin variación alguna y con el Brexit y el acuerdo de comercio que salga como gran riesgo a enfrentar.

Escenario comercial

Pero fuera de Europa, el escenario se ennegrece por los conflictos geopolíticos en el Golfo Pérsico y, sobre todo, por la mayor intensidad que parece cobrar la guerra comercial entre EE.UU. y China, pese a la última tregua. El aumento de los aranceles entre ambos, unido a una menor inversión y demanda de bienes, han llevado a que el FMI recorte en una décima su previsión de crecimiento al 3,2% en 2019.

Sin embargo, tras los últimos meses, el FMI mejora las previsiones de Estados Unidos en tres décimas este año (2,6% este año y un 1,9% en 2020) mientras que para China las recorta en una décima respectivamente en 2019 y 2020 al 6,2% y 6%, su menor crecimiento desde los noventa. Junto a todo ello, el FMI detecta presiones deflacionarias que dejarán a los bancos centrales sin margen de actuación, con un crecimiento mundial en 2020 que el FMI tilda de «precario». Un desafío que recogerá entre otros, la que hasta ahora era directora gerente del organismo, Christine Lagarde, nominada por el Consejo Europeo para dirigir el BCE desde noviembre.