Fuerte caída de los precios del petróleo por el previsible aumento de producción

Las primeras conversaciones entre Arabia y Rusia provocan que la cotización del crudo se dé la vuelta tras tocar los 80 dólares

MadridActualizado:

El precio del petróleo Brent lleva mes y medio por encima de los 70 dólares el barril y esta semana ha llegado a tocar puntualmente los 80 dólares, cuando su precio medio en 2017 fue de 54 dólares y el año anterior de 45. Desde enero se ha encarecido un 19%.

Este incremento, que podría alcanzar incluso los 100 dólares en los próximos meses, según algunos analistas, responde básicamente al recorte de la producción de 1,8 millones de barriles diarios aprobado a finales de 2016 por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y otros productores ajenos a este cártel.

Puntualmente también empujan al alza de los precios los distintos problemas geopolíticos, como el conflicto en Siria, el rechazo de Trump al acuerdo con Irán, la crisis en Venezuela y Corea del Norte. El ministro de Energía ruso, Alexander Novak, admitió ayer que los riesgos geopolíticos están sumando entre 5 y 7 dólares al precio del barril de crudo en el mercado internacional, según la agencia Interfax.

Con el petróleo en niveles de noviembre de 2014, las alarmas han empezado a saltar en los países más demandantes de crudo, como la mayoría de la OCDE y, más concretamente, China e India. Este fuerte incremento de los precios está provocando un desequilibrio en las balanzas comerciales por un mayor gasto de la factura energética, así como un aumento de la inflación por la subida de los precios.

Este descontento generalizado ha llegado hasta la OPEP que, por primera vez en dos años, ha admitido que podría «relajar» el recorte aprobado hace año y medio para dejar caer ligeramente los precios del crudo. Así, Alexander Novak confirmó ayer que en los próximos días se reunirá con su homólogo saudí, Khalid Falih, para tratar este tema.

De hecho, este ministro de Energía de Arabia Saudí escribió la semana pasada en su cuenta de Twitter que había sostenido una serie de conversaciones telefónicas con sus compañeros los ministros de Emiratos Árabes Unidos, EE.UU., Rusia, India y Corea, y con el jefe de la Agencia Internacional de la Energía, con el objetivo de coordinar las acciones globales para reducir la volatilidad del mercado petrolero.

Tras conocerse estas conversaciones, el crudo Brent se dio la vuelta y tras coquetear con los 80 dólares las sesiones anteriores, ayer cerró a 76,44 (-3%). El tipo Texas cayó otro 4%, a 67,88 dólares.

Estos contactos son preparatorios de la 174 conferencia de la OPEP que se celebrará en Viena el próximo 22 de junio y de la reunión que tendrá lugar al día siguiente entre este cártel y representantes de otros países no-OPEP, los cuales, recortaron su producción en 554.000 barriles diarios. La reducción de la OPEP fue de 1,2 millones de barriles, hasta los 32,643 millones con que acabó 2016.

Esta cumbre de la OPEP servirá también para poner otra vez un poco de orden en el seno de esta habitualmente indisciplinada organización, ya que con la subida de los precios del petróleo la mayoría de sus miembros están incumpliendo las cuotas asignadas, produciendo por encima de las mismas para obtener unos mayores ingresos, ya que casi el 100% de sus presupuestos dependen de las exportaciones de crudo.

Además, Venezuela ha reducido drásticamente su producción, que estaría ya por debajo de 1,5 millones de barriles, su peor dato en 30 años. Algo parecido podría ocurrir en los próximos meses con Irán después de que EE.UU. haya abandonado el acuerdo nuclear de 2015. De momento, la francesa Total ha paralizado sus inversiones en el yacimiento de gas de South Pars Phase 11 en Irán. Las previsibles sanciones al régimen islámico provocarán una lenta paralización de su industria petrolera y disminuirá su producción actual de 3,8 millones de barriles. No obstante, los casos de Venezuela y de Irán no suponen un problema insalvable para la OPEP, ya que los otros 12 países compensarían la caída de la oferta.

Otra cuestión muy importante que obliga a los productores de petróleo a aumentar su oferta para contener los precios es el «fracking». Esta industria es viable en Norteamérica cuando el crudo supera los 60 dólares el barril, por lo que actualmente va a «toda máquina». Esto hace que Estados Unidos aumente su producción de petróleo, así como sus exportaciones, por lo que aumenta la oferta en los mercados y bajan los precios.

Prueba de ello es que las reservas de petróleo de EE. UU. subieron la semana pasada en 5,8 millones de barriles, hasta los 438,1 millones, según informó el Departamento de Energía. La cifra cogió por sorpresa a los analistas, que habían pronosticado una bajada de 1,7 millones de barriles.

Estos datos confirman las previsiones de que este mismo año EE.UU. se convertirá en el mayor productor de crudo del mundo, por delante de Arabia y de Rusia.

Asimismo, el incremento de la industria del «fracking» está detrás de la decisión de la petrolera estatal china Sinopec, la mayor importadora de crudo procedente de Estados Unidos, de «aumentar la cooperación» con este país, según aseguró ayer en Pekín su director de Comunicación, Lu Dapeng.