Por qué Europa necesita su pilar de derechos sociales

«Tenemos que converger por arriba, para lograr mejores condiciones de vida y de trabajo»

Actualizado:

La globalización, el envejecimiento y la digitalización están transformando el mundo tal y como lo conocemos. Están cambiando nuestra economía y la forma en que trabajamos, con nuevos puestos de trabajo que antes no existían, con nuevas responsabilidades laborales, con nuevas cualificaciones. Se presenta una enorme cantidad de oportunidades para las empresas, los trabajadores y los ciudadanos, pero también desafíos que debemos afrontar de forma imperativa. Porque para algunas personas estos cambios se están produciendo con demasiada rapidez. Porque las personas tienen miedo de salir perdiendo y se preocupan por el futuro de sus hijos y nietos. Entiendo la incertidumbre y el miedo de las personas. No queremos simplemente experimentar estos cambios. Queremos ayudar a conformar nuestro futuro e invertir en las personas para no dejar de lado a nadie.

Ese es el motivo por el que en 2017 presentamos el pilar europeo de derechos sociales que fue aprobado ese mismo año durante la primera cumbre social celebrada en veinte años. Se trata de un hito en la historia social de Europa. El pilar constituye nuestra guía para una política orientada hacia el futuro. Establece 20 principios y derechos organizados en torno a tres prioridades. En primer lugar, la igualdad de oportunidades en educación, formación y aprendizaje permanente. En segundo lugar, condiciones de trabajo justas. Y, por último, acceso a protección y servicios sociales. Nuestro objetivo es reducir las grandes diferencias sociales existentes entre los Estados miembros de la Unión Europea. Pero no se trata de entrar en una espiral de empeoramiento. Tenemos que converger por arriba, para lograr mejores condiciones de vida y de trabajo. Para capacitar a las personas. Al mismo tiempo debemos aseguramos de que nuestros reglamentos e instituciones estén preparados para el futuro digital. Todos los Estados miembros mantienen el compromiso de llevarlo a cabo y todo el mundo se encuentra trabajando actualmente en su ámbito de competencia.

Hemos presentado una Agenda de las Capacidades para Europa destinada a garantizar que las personas cuenten con la cualificación adecuada. Hemos realizado propuestas legislativas para proteger mejor a los trabajadores más vulnerables, incluidos los de la economía de las plataformas o economía colaborativa, tanto en lo que respecta a sus condiciones laborales como a su acceso a la seguridad social. También hemos propuesto una mejor conciliación de la vida laboral y personal para que mujeres y hombres puedan compaginar ambas de forma más equilibrada. Dichas propuestas han sido acordadas con el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Esta nueva legislación supondrá un cambio positivo para muchos europeos.

De esta forma, el pilar nos servirá de brújula para prepararnos para las realidades del siglo XXI. Esta cuestión no solo es importante por motivos sociales, sino que también resulta esencial para nuestra productividad, innovación y competitividad en el mundo. Gracias al pilar, podremos construir sociedades modernas, integradoras y competitivas, donde el dinamismo de la economía y el progreso social sigan yendo de la mano.

Queremos mantener el ritmo en esa dirección. Pero ello no sucederá por sí solo. Poner en práctica los derechos sociales es una responsabilidad conjunta de los Estados miembros, los interlocutores sociales y la sociedad civil. Gracias a la colaboración de entidades como Cepes (Confederacion Empresarial Española de la Economía Social), podemos afirmar que estamos más cerca de desarrollar una economía social más sostenible y más inclusiva. Solo con un esfuerzo conjunto podremos construir una Europa social y justa que en los años venideros llegue a buen puerto.

Marianne Thyssen es comisaria europea de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral

Marianne ThyssenMarianne Thyssen