Christian Sewing, consejero delegado de Deutsche Bank
Christian Sewing, consejero delegado de Deutsche Bank - AFP

Se disparan las pérdidas de Deutsche Bank

La entidad alemana ha registrado unas pérdidas netas de 3.150 millones de euros en el segundo trimestre del año, frente a los 360 millones de beneficio del año pasado, tras los recargos extraordinarios para su transformación

Corresponsal en BerlínActualizado:

Todos los analistas esperaban un informe de pérdidas, pero la cifra de los números rojos dobla las previsiones. Deutsche Bank ha registrado unas pérdidas netas de 3.150 millones de euros en el segundo trimestre del año, frente a los 360 millones de beneficio del año pasado, tras realizar cargos extraordinarios por 3.400 millones para «transformación estratégica».

Los analistas contaban con unas pérdidas de alrededor de 1.700 millones y la entidad trata de apuntalar las acciones filtrando negociaciones con BNP Paribas con las que trata de dar sentido a una caída libre de difícil frenada. A principios de mes, Deutsche Bank anunció un drástico proceso de reestructuración que supondrá el recorte de 18.000 empleos en todo el mundo hasta 2022 como parte de una «transformación radical», en palabras de su consejero delegado, Christian Sewing. El banco estimó que la reforma tendrá un coste de alrededor de 7.400 millones en los próximos tres años.

Los ingresos netos de la entidad alemana alcanzaron los 6.203 millones, lo que supone una caída del 5,8%. Las negociaciones de fusión con Commerzbank están en dique seco y la entidad busca un acuerdo con otro gran banco al que amarrar su supervivencia.

La estrategia de recuperación de Deutsche Bank AG se basa además en gran medida en la eliminación de 288.000 millones de euros de activos no deseados. Fuentes del banco han explicado que llevará años, inmovilizando capital que podría haber generado unos ingresos de 500 millones de euros al año, según la agencia Reuters. El coste de oportunidad de mantener los activos, que no ha sido reportado anteriormente, subraya los desafíos que enfrenta el Gerente General Christian Sewing en su intento de dar la vuelta al banco y restaurar la confianza entre los inversores, quienes han visto cómo el valor de sus acciones disminuía en un 75% en los últimos cuatro años, un 95% desde la crisis.

Sewing dijo a principios de julio que Deutsche, el mayor prestamista de Alemania, crearía un nuevo banco malo para almacenar los activos, entre los que se incluyen los derivados de renta variable, de crédito y de tipos de interés. Su objetivo es descargar la mayoría de sus derivados antes de que termine 2020. Las posibilidades que maneja son vender posiciones o permitir que éstas se vayan reduciendo gradualmente con el tiempo, dependiendo de cuál sea la más rentable.

El banco está planeando también una subasta de su cartera de derivados de renta variable a corto plazo, habiendo recibido ya «importantes muestras de interés», pero se espera que las tasas de interés a largo plazo y los derivados de crédito sean mucho más difíciles de descargar.

A vueltas con los derivados

Deutsche Bank ha mantenido conversaciones continuas con compradores potenciales de algunos de esos activos en los últimos dos años, pero las ventas no se produjeron porque los precios ofrecidos habrían supuesto cientos de millones de euros en pérdidas para el banco. La decisión del banco de mantener los derivados, en lugar de venderlos a los valores actuales del mercado, fue estratégica, según ha reconocido el Tesorero del Grupo Dixit Joshi, que evita comentar la cifra de 500 millones de euros. «Lo que tenemos en cuenta es cuánto capital estamos liberando de la unidad de liberación de capital, neto de cualquier costo asociado a eso», dijo. «Al final del proceso, la CRU (unidad de liberación de capital) liberará un capital sustancial que nos permitirá llevar a cabo la reestructuración».

El departamento de comunicación de Deutsche Bank se esfuerza en explicar que los derivados en sí mismos no están creando pérdidas, sino que las regulaciones globales introducidas tras la crisis financiera han forzado al banco a tener más capital en su contra, lo que significa que Deutsche Bank no puede utilizar ese dinero para inversiones más rentables. La cifra de 500 millones de euros resultaría de calcular cuánto se está arrastrando el requerimiento de capital sobre el rendimiento de los fondos propios tangibles del Deutsche Bank, cifra clave para medir cuánto beneficio genera un banco a partir de los fondos de los accionistas.

La entidad alega que los beneficios de los derivados a menudo se contabilizan en su totalidad cuando se realizan operaciones, pero los activos se encuentran en los libros de un banco durante el tiempo que dura la operación, lo que significa que el banco debe mantener capital contra ellos y tomar ganancias o pérdidas a medida que los mercados afectan a los valores.

En todo caso, el alcance total de la exposición a los derivados del banco todavía está siendo evaluado, ya que Deutsche Bank recalcula después de examinar cada posición que se coloca en el banco malo. Y resulta dudoso que el banco pueda vender las posiciones en su totalidad sin tener que realizar una gran reducción de valor que obligue a reunir capital de los accionistas, aunque sus responsables lo niegan. «Estamos seguros de que financiaremos nuestra transformación dentro de los recursos existentes», ha asegurado Joshi.