Costes a corto y largo plazo

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La dirección de la política económica ha de tener en cuenta los costes que perjudican eso que los economistas denominamos el papel clave que tiene el sector exterior en la recuperación de nuestra realidad económica. Por ejemplo, el profesor Serrano Sanz lo expone a la perfección al indicar que el haberse abierto al exterior, y cada vez más, la economía española «ha proporcionado ventajas indudables en términos de mayor renta y bienestar, pero también la expone más a los riesgos de un descarrilamiento». Y en estos momentos, ¿no se puede observar la posibilidad de descarrilamiento?

Esos riesgos se pueden crear por planteamientos inadecuados a corto plazo. Es lo que sucede con la retirada de la fragata Méndez Núñez que acompañaba al portaaviones Lincoln.

Desde que, en 1953, en la Guerra Fría, España abandonó la neutralidad mantenida en amplios conflictos internacionales, como fue claro en 1870, en 1914 y en 1939, lo hizo dentro de una colaboración con EE.UU., ampliada en el seno de la OTAN. El escabullirse de esas obligaciones puede cortar exportaciones tan importantes como las de Navantia. Tenían estas importancia evidente cuando se sumaban al lado favorable que amparaba nuestro desarrollo.

Pero a ello hay que agregar, a largo plazo, otra desventaja más, derivada del empeoramiento de la renta de situación. Por el simple hecho de estar situados por la geografía en un lugar determinado, que enlace de grandes mercados, la riqueza surge. España tenía una mala situación en este sentido, que cambió bruscamente cuando se convirtió en lugar de conexión entre el fuertemente potente mundo asiático, e incluso otras áreas del Pacífico y del Índico con la opulenta Europa y sus puertos en el Atlántico norte, ingleses, franceses, escandinavos, holandeses y alemanes. Corriente que rodea a España, pero que puede reducirse, y con ello el peso para esta disminuye si el enlace entre el Índico al mar Rojo, Mediterráneo y Atlántico rodeándonos, se torna inseguro, por situaciones como fueron las de Irak en su momento, y ahora son las de Irán. Dejar de colaborar para que ese enlace mercante se mantenga, exige que Irán deje de amenazar. Para eso estaba la presencia de la Méndez Núñez. Y debe tenerse en cuenta, por el daño que puede suponer para nuestra renta de situación y sus consecuencias.

Juan VelardeJuan Velarde