La CNMC interpone un recurso contra la regulación de las licencias VTC aprobada a finales de 2017

El organismo presidido por José María Marín Quemada cumple con su advertencia del pasado mes de febrero al Ejecutivo y recurre los requisitos impuestos a Uber o Cabify para su operativa con las licencias vehículos de alquiler con conductor (VTC)

El «superregulador» vino a adoptar otra medida similar a finales de 2015 REUTERS

EUROPA PRESS

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha presentado este jueves ante el Tribunal Supremo un recurso contencioso-administrativo contra los requisitos impuestos a las empresas que operan vehículos de alquiler con conductor (VTC) como Uber o Cabify.

De esta forma, el organismo presidido por José María Marín Quemada ha cumplido la amenaza vertida el pasado mes de febrero al Gobierno de que recurriría estos requisitos ante al Alto Tribunal en caso de que no se anularan.

El «superregulador» vino a adoptar otra medida similar a finales de 2015 cuando interpuso otro recurso contra el Ejecutivo en relación con la regulación de este sector. En concreto, en aquella ocasión recurrió la limitación impuesta a las licencias de VTC por otorgar una autorización a estas empresas por cada treinta del taxi.

Como ha publicado Boletín Oficial del Estado (BOE), la CNMC recurre las nuevas medidas para las empresas de VTC que se aprobaron por Real Decreto el 29 de diciembre de 2017, después de que durante todo el pasado año los taxistas llevaran a cabo distintas movilizaciones y paros en contra de la competencia desleal que, según aseguran, suponen las empresas como Uber.

Discrepacias Gobierno - CNMC

A finales de febrero de este año, el órgano que preside Marín Quemada requirió formalmente al Gobierno que derogara estas nuevas medidas al estimar que no están «justificadas» y que, además, suponen «numerosas restricciones a la competencia que perjudican a consumidores y usuarios».

En virtud del Real Decreto aprobado en diciembre, el Gobierno impuso a las empresas de VTC la prohibición de vender licencias durante los dos años siguientes a su consecución. Además, les obligó a dar cuenta en un registro público de todos los servicios que realicen.

Con estas iniciativas, el Ministerio de Fomento aseguraba que buscaba mejorar la convivencia entre los VTC y el taxi ante las miles de licencias que aquellas empresas esperan lograr por vía judicial como consecuencia del legal que el sector registró entre 2011 y 2015, antes de que se limitada su consecución.

Para el 'superregulador', la prohibición de vender licencias «desincentiva» la entrada de nuevas empresas en el sector y se «limita la liquidez del mercado secundario de licencias». A juicio del organismo «ello terminará repercutiendo negativamente sobre los pasajeros usuarios de VTC».

De igual forma, el órgano que preside José María Marín Quemada ve en la obligación de dar cuenta en un registro de todos los servicios «una barrera a la movilidad geográfica» de las empresas del sector, «tanto por la exhaustividad de la información que se les requiere como por la exigencia de comunicar un viaje antes de realizarlo».

La Ley de Competencia faculta a la CNMC a impugnar ante la jurisdicción competente los actos de las administraciones públicas que considere que suponen un obstáculo a la competencia efectiva en los mercados.

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