Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España - EP

La banca comienza a levantar el pie del acelerador del crédito al consumo

El valor de los nuevos préstamos creció casi un 18% en 2018, pero el acceso a la financiación se está endureciendo tras las advertencias del Banco de España

MadridActualizado:

En 2018 en España se concedieron préstamos al consumo por valor de 34.617 millones, frente a los 29.389 del año anterior. Una cifra que representa el doble respecto al ejercicio 2014 y casi el triple si nos remontamos a 2012. El escenario de tipos cero en Europa cuestiona los ingresos del sector financiero y los préstamos al consumo se han convertido en un elemento clave para la banca teniendo en cuenta el elevado margen de beneficio que deja, mucho más alto que el de las hipotecas. El tipo de interés TAE (Tasa Anual Equivalente) que cobran estos préstamos es del 8,29%, según datos del Banco de España a cierre de 2018. Esta financiación es en España el doble de cara que en Europa.

El Banco de España ha lanzado varios recados a las entidades financieras sobre este crecimiento. Una de las más contundentes, en su informe mensual de noviembre, indicaba que los niveles de morosidad se habían incrementado, lo que exige que «las entidades provisionen adicionalmente el aumento de la morosidad, y revisen la sostenibilidad de su tasa de expansión en este segmento de negocio y si los criterios de concesión de las nuevas operaciones se ajustan al perfil de riesgo a medio plazo que desean para su cartera de crédito». Y las llamadas de alerta han surtido efecto. El propio Banco de España constataba en su última encuesta sobre préstamos bancarios que «los criterios de concesión de préstamos para consumo y otros fines se endurecieron levemente en el cuarto trimestre de 2018».

La tendencia se está atemperando, pero el aumento de los últimos años ha sido significativo. «En este aumento del crédito al consumo han coincidido varios factores», empieza por explicar Fernando Rojas, consultor del Área de Banca de Analistas Financieros Internacionales (Afi). «Los bancos han ofrecido más crédito al consumo para compensar el escaso margen que obtienen con otros productos, como las hipotecas, con los tipos de interés muy bajos», añade. Pero, a su vez, «el índice de confianza del consumidor es mayor. Con el crecimiento del empleo hay personas que llevaban varios años en el paro y se han incorporado al mercado laboral. Eso supone que quieran renovar equipamientos que tenían obsoletos, como vemos con el pedido de crédito al automóvil o para electrodomésticos de la casa», puntualiza. Y hay un tercer factor: «La tasa de ahorro está en mínimos históricos, lo cual implica que para mantener los niveles de consumo las familias deben acceder al crédito».

El saldo vivo del crédito al consumo ha crecido un 13,6 en cinco años

A este respecto, Fernando Rojas no cree que exista un excesivo riesgo de aumento de la morosidad. «Es cierto que las condiciones de la banca se han relajado bastante por la competencia que existe pero no vemos que sea preocupante. No obstante, el ‘‘scoring’ es mayor en la banca que en otras entidades que conceden crédito», afirma Rojas. El experto de Afi advierte de una nueva competencia que puede llegar a corto o medio plazo para la banca y que es la financiación a través de plataformas como Amazon, «que está funcionando ya en EE.UU. y que puede llevar a la banca a perder cuota de mercado en crédito al consumo».

Desde la Asociación Española de Banca (AEB) subrayan que «las entidades deben encontrar el equilibrio entre la protección del consumidor y la demanda de este tipo de créditos. En este momento el préstamo al consumo apenas supone el 12 % del total concedido a hogares», según explica a José Luis Martínez, portavoz de esta entidad. Como recomendación a los clientes aconseja que valoren «la importancia del objetivo al que va destinado el crédito y las obligaciones financieras que conlleva». A su vez, «las entidades deben considerar que este tipo de créditos tiene menos garantías y están más sujetos a riesgo», añade. Es decir, «ambas partes deben intercambiar toda la información necesaria de forma que se refuercen los principios de transparencia y responsabilidad». A pesar de las recomendaciones del Banco de España, desde la AEB recuerdan que la tasa de morosidad en el crédito al consumo «es la más baja de todos los préstamos de las entidades». Además, «los bancos están sometidos a una regulación exhaustiva y a una supervisión estricta». Algo que no ocurre al hablar de los llamados créditos rápidos «concedidos por entidades no bancarias que no están supervisadas por las autoridades».

Más confianza

Lucía Veiga, portavoz de iAhorro.com, plataforma online especializada en comparar productos financieros, señala que la confianza del consumidor en la mejora económica «puede ser uno de los motivos de este aumento de crédito al consumo». Teniendo en cuenta que la banca está apostando por la concesión de estos créditos para aumentar beneficios, aconseja que «el ciudadano debe controlar y analizar muy bien cuál debe ser su nivel de endeudamiento, siempre en proporción a los ingresos. El endeudamiento no debe ser más de un tercio de los ingresos».

Al analizar el primer trimestre del año, Lucía Veiga indica que a pesar del aumento de los préstamos concedidos «estamos todavía lejos del número de préstamos firmados el noviembre pasado, subida muy relacionada con la proximidad de la Navidad, los viajes que se realizan en esos meses debido a los puentes o los descuentos como los del Black Friday». Desde iAhorro.com indican que los motivos más habituales por los que un ciudadano pide un préstamo, «al menos online, son la reunificación de deudas, la compra de vehículo, asumir el coste de una reforma, unas vacaciones o el pago de una celebración. También hay gastos estacionales en los que el ciudadano acude a la financiación: los más relevantes son las vuelta al cole y la cuesta de enero», indica la portavoz de la plataforma.