El presidente de la CEOE, Juan Rosell
El presidente de la CEOE, Juan Rosell - jaime garcía

Juan Rosell: «La CEOE pone reglas, pero no somos la Inquisición»

El actual presidente de la patronal rechaza las críticas sobre la tibieza en los casos de Arturo Fernández y Jesús Terciado y dice que las organizaciones son las responsables

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El próximo miércoles se enfrentará a Antonio Garamendi, presidente de Cepyme, para un nuevo mandato al frente de la patronal española. Juan Rosell habla en esta entrevista con la seguridad de haber recibido el respaldo de la gran empresa y de sectores punteros como el del automóvil, la distribución, las tecnológicas, la química y la alimentación. "Es la mejor garantía" para la CEOE, dijo la semana pasada de él César Alierta, presidente del "think tank" Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) y de Telefónica.

—¿Se ve ya al frente de la CEOE los próximos cuatro años?

—Hay que ser prudente hasta el último día, aunque mi candidatura cuenta con 304 avales procedentes de 73 organizaciones. Tengo el respaldo del 40% de los electores con derecho a voto en las elecciones (en 2010 recibió el apoyo del 30%).

—¿Qué ofrece usted que le diferencie de Antonio Garamendi?

—Me conocen, soy previsible, digo las cosas como son, aporto números y no improviso. Intento no tener ocurrencias y decir lo mismo siempre.

—Critican que su mandato ha sido muy presidencialista, que no consulta las grandes decisiones con las bases. Citan el caso de la ley de mutuas.

—Precisamente con esa ley se creó una comisión para realizar su seguimiento y se reunió once veces. Yo no puedo ser especialista en todo y por eso tenemos 25 comisiones y son en las que se estudian los temas. Las conclusiones finales son las que defiendo.

—Tampoco parece que a los más críticos les convenza su código ético. Lo califican de "estético".

—Que esto lo diga alguien que está en la comisión de régimen interno (Garamendi) es extraño. Tenía que haberlo dicho en los sitios oportunos, en la junta directiva o en el comité ejecutivo. Y si no les gusta, que me digan que modelo proponen, y los copiamos. Lo mismo les digo con la transparencia. El día 10, la CEOE aplicó ya el portal de la transparencia, aunque había pocas cosas que añadir; ya se podía ver todo en la web.

—La dimisión en "diferido" de Arturo Fernández y la forzada renuncia de Jesús Terciado por Cepyme han sido muy criticadas por la candidatura alternativa. Aseguran que CEOE tendría que haber sido más dura y forzar estas dimisiones.

—No podemos ser la Santa Inquisición, ponemos reglas de juego en CEOE, pero solo a los que son de CEOE. Las organizaciones son las que tienen que decir hasta dónde llegar. No somos el Tribunal Constitucional y no todas las decisiones dependen de nosotros.

—Dicen de usted que es demasiado permisivo con el Gobierno.

—Este Gobierno es el que más reformas ha realizado, y de calado. Y nosotros les hemos acompañado, pero al final los gobiernos tienen que legislar para el país en su conjunto. Nosotros tenemos siempre que pedir el máximo y al final los gobiernos hacer lo que crean conveniente. Pero tenemos que estar más que contentos con las nuevas legislaciones. Con la laboral, la financiera y con el resto. Ahora, si me pregunta ¿qué haríamos los empresarios si pudiéramos gobernar? La respuesta sería otra. Aquí hay dos opciones: confrontación o convencimiento.

—Aseguran sus críticos que a usted le ha costado hablar de la unidad de España.

—¿Si tenemos que ir hacia una unidad europea cómo no hablar de unidad de España? La CEOE ha estado donde tenía que estar. En Cataluña existe un problema político, económico y social y debemos arreglarlo los que somos de Cataluña y el resto de España, entre todos. Y si alguien tiene una idea genial sobre cómo arreglarlo, lo comprará CEOE y todo el país.

—José Antonio Segurado aseguraba en una entrevista con ABC que usted fue tibio al principio con la cuestión catalana.

—Mi línea siempre ha sido muy recta, desde que fui presidente de Fomento del Trabajo. Compromisos con España, todos, desde siempre. Desde la patronal catalana ya dije que las mayorías parlamentarias en Cataluña deberían haberse involucrado más en la gobernabilidad de España. Lo dije antes y ahora sigo opinando lo mismo. Cuanto más involucrados estemos en la resolución de los problemas, mejor.

—¿Cómo vive el empresariado catalán el desafío secesionista?

—Los empresarios son prudentes, discretos y trabajan para sacar adelante el día a día. Siempre digo que en este momento en España solo gana dinero el 40% de los empresarios. Cuando les hablas de los problemas políticos sí se preocupan, pero les preocupa más su cuenta de resultados o la expansión al exterior. No es el problema número uno para el empresario de a pie.

—Cambiemos de tema. ¿Qué opina de una hipotética irrupción de Podemos en la escena política?

—Va a ocurrir, desgraciadamente. Pero tenemos mayorías en los parlamentos y es fácil hacer reformas.

—Difícil eso de sumar fuerzas, ¿no?

—Va a ser difícil, pero vamos a ver los escenarios. En Alemania, por ejemplo, ha cambiado el escenario y se han puestos de acuerdo los dos grandes partidos y en Estados Unidos, demócratas y republicanos se pusieron de acuerdo en siete días cuando tuvieron la crisis encima. Así que veamos lo que va pasando.

—¿Y qué opina de la propuesta económica de Podemos?

—Hay que hacer menos espectáculo y más números. Es muy fácil decir que lo vamos a solucionar todo dando más dinero para la sanidad, para educación, que subiremos mil euros más a los pensionistas, pero después habrá que gestionar. Están con la música, pero deben concretar cuánto cuesta todo lo que proponen. Los empresarios estamos acostumbrados a hacer cuentas de resultados, planes a dos y tres años con muchos números. Y la gente es mucho más inteligente de lo que dicen las encuestas. Y todo puede dar un vuelco. Hace dos o tres meses la preocupación por la corrupción en España era muy baja y en dos meses ha subido 20 puntos.

—¿Qué ha fallado con la corrupción?

—Todo, pero aquí y en otros países. Pero, ¿cuántos casos de corrupción y cuántos políticos hay? En España hay 70.000 políticos y la mitad no cobra, nadie parece saberlo...

—Lo único claro hoy es que la economía está mejorando.

—Los datos son esperanzadores. El cambio ha sido espectacular. Que hablemos de un crecimiento del PIB del del 2% o más y de la creación de más de 350.000 empleos a tiempo completo en 2015 (más de 400.000 si se suman contratos a tiempo parcial) son datos muy potentes, aunque insuficientes aún por el nivel desempleo. Cuando se ha puesto en marcha la maquina económica se está empezando a crear mucho empleo con menor crecimiento del PIB de lo que nos podíamos imaginar. La percepción que se tiene fuera de España es que nuestro país va como una moto.

—¿Cuándo empezará a percibir la gente de la calle la mejoría?

—La mejoría está llegando a la cuenta de resultados de las empresas, pero aún debe llegar al ciudadano.

—¿Cuándo?

—Costará, pero llegará el año que viene. A ello ayudarán los 9.000 millones de rebaja fiscal, la inflación baja, que permitirá un crecimiento del poder adquisitivo, que las empresas que ganen dinero subirán los salarios, y la reducción del precio del petróleo. Medio punto del crecimiento nos vendrá de fuera en 2015.

—¿Si pudiera tomar alguna medida de reforma laboral cuál haría?

—Lo más importante es que la legislación deje hacer las cosas normales en las empresas, si caen las ventas, poder reestructurar la empresa.

—Pero en la patronal que preside algunos piden mucho más…

—Hay muchos empresarios que quieren despido libre, pero no lo vamos a hacer. El país no lo entendería.

–Algo está fallando. Los jueces están tumbando los ERE.

—Habrá que concretar y clarificar la ley, que sigue siendo muy complicada. Los jueces no pueden opinar.