Naal, el sábado durante un entrenamiento en París - REUTERS

Roland GarrosNadal, listo para la mayor de sus gestas

Todo el mundo da al balear como claro favorito al título en París, en donde aspira al décimo mordisco

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En la víspera, con el termómetro disparado también en París, se repite una pregunta que en realidad tiene poca sustancia, pero que resume la actualidad con la respuesta, que igualmente es siempre la misma. Se cuestiona quién es el favorito en Roland Garros, como si eso sirviese de algo, y se menciona a Rafael Nadal sin titubeos y sin medias tintas, da igual el personaje. París, como antes, como siempre, vuelve a ser el jardín del tenista balear porque se ha oxigenado en este 2017 a base de buen tenis y títulos, muy significativos los éxitos en Montecarlo, Barcelona y Madrid justo después de las finales en los cementos de Australia, Acapulco y Miami. La temporada, es innegable, descubre la versión más fiable de Nadal desde hace tiempo y ni siquiera el reciente tropiezo en los cuartos de Roma (contra Dominic Thiem) levanta sospecha alguna sobre el estado del zurdo, que afronta la mayor de sus gestas. Después del diez en la Costa Azul y en el Godó, ahora persigue la eternidad en Roland Garros, pues estremece el mero hecho de mencionar esa posibilidad. Diez Roland Garros, diez. Es una locura, pero la carrera de Nadal está plagada de conquistas imposibles.

La última vez de Nadal en París fue en junio de 2014, llorando entonces con su noveno mordisco, especialmente feliz porque antes pasó por un mal rato. En 2015 fue devorado por un descomunal Novak Djokovic, que no tiene nada que ver con el tenista de hoy, y el año pasado se bajó del cuadro antes de la tercera ronda, con una lesión en la muñeca que alteraría por completo el resto de la temporada. Este curso se planta en la capital francesa con un magnífico 17-1 en arcilla, y a Nadal le tranquiliza verse en esa posición, satisfecho con todo el trabajo.

«Esta temporada estoy muy contento de mi nivel. He jugado bien en todos los torneos, en dura he jugado bien y extremadamente bien en tierra batida. He ganado tres torneos muy importantes para mí», resume el campeón de 14 grandes, que ayer se entrenó en la plaza de toros (se conoce así a la pista 1 porque tiene la misma forma) con Lucas Pouille ante miles de aficionados que estos días llenan las gradas cada vez que el español se ejercita con su gente. Por mucho que se diga, en Francia adoran a Nadal y le reconocen su genial trayectoria, correspondido el cariño con palabras de gratitud. «Es un torneo único, es el lugar más importante de mi carrera».

Y ahí se planta con una excelente noticia que explica de maravilla su actual estado. Para volver a los domingos de sonrisa, el balear ha recuperado ese instinto y sus mejores armas. «Si me funcionan las piernas y el drive, lo demás va a acompañar. Esa es la base de mi juego», expone con una lógica aplastante. Con la derecha ha vuelto a dominar casi todos sus encuentros y ya no solo le dispara en la estadística de ganadores, pues tan importante es resolver con un martillazo que mantener la iniciativa y asfixiar a sus rivales. Libreto 100% Nadal.

Camino amable

A la espera de que se confirme si se estrena mañana o el martes (el torneo empieza hoy), Nadal debe afrontar una primera ronda complicada ante el imprevisible Benoit Paire, que tiene un talento incalculable porque pasa de 0 a 100, y a la inversa, en tiempo récord. Si logra superar ese escollo, el cuadro no es el más duro. Robin Haase, Gilles Simon, Jack Sock, Milos Raonic y Novak Djokovic serían las sucesivas etapas antes de la final, en donde, si se cumple la lógica de los cabezas de serie, estaría Andy Murray.

Son los otros, sin embargo, los que deben mirar por dónde va el mallorquín, que ha logrado la animalada de 72 victorias en 74 partidos de los disputados en París. Perdió en 2009 ante Robin Soderling y la ya mencionada derrota contra Djokovic en 2015, una estadística que le acerca a otra galaxia. «Nadal, de nuevo, en su superficie favorita ha ganado tres torneos seguidos y jugando con mucha confianza y mucho mejor que el año pasado. Sin duda le veo como favorito», acepta precisamente Djokovic, un tenista en recomposición que se ha juntado unos días con Andre Agassi para ver si hay manera de recuperar el hambre. En las mismas anda Murray, número uno en apuros que no atraviesa su mejor momento. Son, pese a todo, nombres ilustres a tener en cuenta y más en las citas importantes como la de Roland Garros, un evento que llora la ausencia de Roger Federer.

Jóvenes peligrosos

El escenario no es nuevo para Nadal, que toda la vida se ha sentido favorito en Francia, incluso en su bautismo cuando vestía piratas y camiseta sin mangas. Uno, dos, tres... Y así hasta nueve, que no está nada mal. «La décima, la novena, la octava... Eso no cambia nada para nosotros. Venimos a aquí con las mismas ganar de levantar el trofeo, como si nunca lo hubiésemos hecho», resuelve Toni Nadal.

Visto lo visto, el cuadro, que tiene a otros diez españoles, presenta a nuevos aspirantes, quizá demasiado jóvenes, pero con unas prestaciones asombrosas. Dominic Thiem y Alexander Zverev están en la terna de aspirantes.