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Nadal, a Roland Garros como número 1

El balear recupera el liderato y encara París con 19 triunfos y solo una derrota en tierra

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Ya lo gritó Nicolás Almagro en 2008: «Rafa Nadal va a ganar Roland Garros cuarenta años. Va a tener 65 años y seguirá ganando». El balear está lejos de esa edad, pero se acerca a la profecía sin que se le atisbe un freno en su reino de tierra batida. Y no solo en París. Ayer logró su octavo título en el Foro Itálico, y el tercero en cuatro torneos en 2018: Montecarlo, Barcelona y Roma. Solo «falló» en Madrid, donde cayó en cuartos. Nadal es otra historia, sin que haya adjetivos para definirla.

Después de una carrera impecable, culminó el año pasado un curso redondo: décimo título en tierras monegascas, barcelonesas y parisinas, además del quinto Mutua Madrid Open. Para este 2018, la proeza de defender los 4.680 puntos se antojaba casi imposible. Pero es en ese «casi», ese límite entre hacer de lo extraordinario algo rutinario, donde Nadal se mueve de maravilla. Alentado por la victoria anterior y por el reto de después, mira a París, donde le espera una estatua en su honor, para borrar el «casi» y convertirlo en posible con un mordisco en la undécima Copa de Mosqueteros.

Y, por lo visto hasta el momento, solo puede él. No asoma ni pasado ni presente ni futuro con fuerza suficiente para desbancarlo de su trono. Dominic Thiem es el único que le venció en estos dos cursos excelsos: verdugo en Roma 2017 y en Madrid 2018, ambas citas en cuartos. Pero no presenta continuidad: el austriaco no pudo con Alexander Zverev en la final madrileña y sucumbió a las primeras de cambio en Italia esta semana. Tampoco el alemán parece estar listo para romper la hegemonía de Nadal en París. Se han enfrentado dos veces en este curso: en Valencia, el español arrolló por 6-1, 6-4 y 6-4 en la eliminatoria de Copa Davis de febrero; ayer, en la final de Roma, Nadal constató que todavía tiene que crecer mucho en mentalidad para superarlo en las batallas que se deciden sobre el alambre. Y Novak Djokovic, con atisbos de quien fue, tiene que probarse todavía a cinco sets.

Ocho títulos en Roma

Tras una sequía de cinco años, el español mordió su octavo trofeo en el Foro Itálico. En 2013 superó a Roger Federer (6-1 y 6-3); en 2012 se deshizo de Novak Djokovic (7-5 y 6-3); en 2011, a David Ferrer (7-5 y 6-2); en 2009, a Djokovic (7-6 (2) y 6-2); en 2007, a Fernando González (6-2 y 6-2); en 2006, a Federer en cinco sets (6-7, 7-6 (5), 6-4, 2-6 y 7-6 (5); y ayer Nadal recordó con cariño su primer triunfo en esa plaza, contra Guillermo Coria, en 2005, tras más de cinco horas de batalla. Han pasado trece años desde aquellas melenas y aquellos puños en alto. En el camino, datos en tierra batida que no admiten discusión: 24 Masters 1.000 -de 32 logrados- y 408 victorias por 36 derrotas. En 2018 son 19 triunfos y solo un resbalón.

Mira a Roland Garros desde la atalaya de la ATP, recuperado el número 1 para que nadie olvide que en arcilla solo hay un rey. Y que puede ganar hasta los 65 años. Hacia ello se dirige.