Roland GarrosEl gran reto de Muguruza

Cuatro años y mucha madurez después, se mide con Sharapova por un puesto en las semifinales

Enviada especial a ParísActualizado:

En los cinco minutos que Garbiñe Muguruza estuvo esperando a que trataran a su rival de octavos, Lesia Tsurenko, que tuvo que abandonar por lesión, apenas modificó el gesto, concentrado e inescrutable. Una mirada fija en la tierra que ha vuelto a levantar sus pasiones, protagonista de nuevo hoy en la Philippe Chatrier ( 14.00 horas, Eurosport) en un duelo contra Maria Sharapova. Un choque eléctrico con semejantes estilos de juego y personalidades.

Ambas despuntaron pronto. Si la rusa ganó Wimbledon con 17 años, a Serena Williams, la española venció a la estadounidense para sumar su primer Roland Garros, con 22. Son ocho años de diferencia, y sus caminos en la pista solo han chocado en tres ocasiones. Todos los ganó la rusa, pero son papel mojado ante esta Muguruza, pues ya no queda nada de aquella que sucumbió en 2013 y 2014. La española ha crecido en estos cuatro años hasta el cielo de Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017; la rusa, campeona en París en 2012 y 2014, se ha levantado de los infiernos después de que a principios de 2016 la castigaran con dos años de sanción por dopaje.

«Está en un muy buen estado de forma. Ahora mismo está de dulce. Muy centrada en cada punto, en cada juego, y cuando juega así es muy difícil de vencer. Creo que Garbiñe sabe que puede ganar este torneo y creo que Sharapova también lo piensa. Esta Garbiñe me recuerda a la que ganó Wimbledon…», analiza Conchita Martínez.

Ambas llegan a esta ronda sin haber disputado el partido de octavos. La rival de la rusa, Serena Williams, se retiró antes de salir por una lesión en el pectoral derecho que le impedía sacar. La 30 del mundo ha demostrado estar recuperada del parón obligatorio por la sanción por «meldonium», pero ha tenido que trabajar más en sus rondas previas: Richel Hogenkamp le robó un set en el debut y sufrió con Donna Vekic (7-5 y 6-4).

La rival de la española, Lesia Tsurenko, se lesionó al cabo de cinco minutos de encuentro. «La parte buena es que el cuerpo está más descansado, aunque siempre prefieres llegar jugando todos los partidos», aceptó Muguruza, que confesó que en este Roland Garros se permite uno o dos cruasanes con relación a cuánto corre en cada partido. Y en esta semana en París pocos se ha podido comer porque apenas ha tenido complicaciones en su camino hasta los cuartos. Así de convincente se muestra. Solo en el debut, Svetlana Kuznetsova la inquietó en el primer set. A partir de ahí, camino de flores para la española, capaz de humillar a Samantha Stosur (6-0 y 6-2) y acabar con ídolos franceses como Fiona Ferro (6-4 y 6-3). Olvidados los altibajos y lesiones que mermaron su inicio de temporada está en la Philippe Chatrier y aquí es donde Garbiñe Muguruza se hace grande, donde quiere empequeñecer a Sharapova. Y está convencida de que puede porque en nada se parece a la que se encontró la rusa hace cuatro años.