Tenis

Federer y el dilema de volver a la tierra

Después de dos años sin jugar en arcilla, el suizo medita pisar esta superficie en 2019

E.Y.
MadridActualizado:

Consumidas prácticamente las vacaciones, el planeta tenis activa la maquinaria porque esta misma semana empieza el curso 2019, que se prepara desde hace ya algunas semanas en la mayoría de los casos. En esas también está Roger Federer, jugador infinito que, a sus 37 años, sigue en las alturas y le da vueltas a otra temporada en la que, como de costumbre, antepone los Grand Slams porque es ahí donde mejor se comporta. El suizo lleva ya un tiempo gestionando con mucho criterio su calendario, consciente de que el cuerpo no aguanta el mismo ritmo que cuando era un chaval, y quiere tener todo bien programado para evitar males mayores. Sin embargo, y después de dos años sin pisar la tierra batida, medita regresar en 2019 a la arcilla.

Dado que 2016, por varios motivos, resultó ser un curso infructuoso, vacía la estantería de títulos y con algún que otro achaque, Federer renunció en 2017 a la tierra y le fue de maravilla. Se llevó siete títulos, regresó al número uno y reconquistó Wimbledon sin la necesidad de rodar demasiado pese a ausentarse en la gira europea previa a París. Federer, gracias a ese talento único, es seguramente el jugador con más facilidad para encontrar su ritmo pese a estar meses sin competir, aunque él mismo aceptó recientemente que no era lo más apropiado, dando a entender que quizá en 2019 altere el calendario y vuelva a patinar sobre el polvo de ladrillo. Cabe recordar que tampoco en este 2018 que está a punto de finalizar compitió en tierra, pasando directamente del cemento de Miami a vencer en la hierba de Stuttgart. Así es él.

En función del calendario

Federer apura las fiestas navideñas en su campamento de Dubái y ahí, cuentan, trabaja intensamente con su equipo habitual para llegar en óptimas condiciones a la Copa Hopman y al Abierto de Australia, primer grande de la temporada. Después llegan los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami, fijos en su hoja de ruta (en 2018 jugó antes también en Rotterdam), y en función de cómo se encuentre en Estados Unidos podría aceptar el reto y volver a la tierra. Según cuentan varias fuentes, aunque no hay nada oficial, se ha disparado el rumor de que podría jugar en el Godó de Barcelona, un evento en el que sólo ha estado una vez (en el 2000, perdiendo con Sergi Bruguera en primera ronda). También suena Roma y al acecho está ya el Mutua Madrid Open, pues Feliciano López, que ejercerá por primera vez como director del torneo, está empeñado en que la capital española pueda volver a ver, al menos una vez, al genio de Basilea en la Caja Mágica.

«Mi idea es volver a jugar algún día sobre tierra. Al menos ese es el plan, pero conforme te haces viejo nunca puedes afirmar nada al 100%, sobre todo cuando se habla de la tierra batida», apuntó hace poco. En breve dará una respuesta.