Djokovic, durante su partido ante Simon
Djokovic, durante su partido ante Simon - REUTERS
Masters 1.000 de Montecarlo

Djokovic se salva por los pelos

En su debut en Montecarlo, sufre para eliminar a Gilles Simon, que sacó para ganar en la tercera manga

MadridActualizado:

Novak Djokovic respira aliviado después de verse al filo del precipicio en Montecarlo. El serbio, que estaba contra las cuerdas en su duelo ante Gilles Simon, fue capaz de darle la vuelta a una situación crítica y venció por 6-3, 3-6 y 7-5 para acceder a la tercera ronda. Una victoria de tantas, se puede pensar, pero no hay que olvidar que Djokovic estuvo 5-4 en contra en el tercero con saque para el francés.

No hay demasiada luz en el tenis del serbio y el aterrizaje en la tierra confirma que anda lejísimos de ser quien fue, delatado por su expresión verbal y por las formas. Con todo, sigue siendo un competidor estupendo y encontró una salida cuando parecía perdido, pues ya se escribía su despedida y más viendo el nivel exhibido por Simon en la tercera manga.

Djokovic, que reapareció la pasada semana en la Davis para impulsar a su país en la serie contra España, atraviesa una fase complicada. No estuvo en el Masters 1.000 de Miami por problemas en el hombro y su vuelta al circuito la ha salvado por los pelos. Pese a apuntarse la primera manga, se perdió en la segunda y dio alas a Simon, que es un tenista infatigable, un muro capaz de devolver todos los ataques y con una capacidad de sufrimiento envidiable. El galo también regaló, además, puntos de mérito y el encuentro tuvo momentos muy atractivos para el espectador, entusiasmado en la central del Country Club de Montecarlo.

Se intuía el triunfo de Simon cuando se puso con 5-4 y saque, pero le temblaron las piernas. Un revés del francés se quedó en la red y permitió a Djokovic recuperar esa desventaja, disparado desde ahí hasta el triunfo final. Suspiró y regaló el corazón a la grada monegasca, pensando en una reacción urgente porque el torneo ya no para. Su primer contacto con la tierra ha terminado bien, pero con susto.