Real MadridAsí será el futuro de Bale

El Real Madrid no le pondrá pegas si quiere marcharse, pero no lo hará por menos de 120 millones de euros

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Cara muy seria, música a toda pastilla en sus auriculares de última tecnología y mirada hacia el infinito, camino de un vestuario del que no saldría hasta las 20.45 horas, que era el momento fijado para el inicio del encuentro. Ni siquiera calentó con el resto de sus compañeros de banquillo, evidenciando el enfado por la decisión tomada por Zidane. Su suplencia en otra final de Champions, la segunda consecutiva tras la de Cardiff, fue una daga en el orgullo de Gareth Bale, un futbolista de talla mayor con preocupante tendencia a las lesiones. Agua y aceite.

«Fue una desilusión. Creo que me había ganado ser titular», explicó el galés a pie de campo, contraprogramando la celebración de la decimotercera y haciendo méritos, junto a Cristiano, a la metedura de pata 2018. Cierto es que las palabras de Bale fueron algo más sensatas que las de Ronaldo. Al menos, argumentó con transparencia el por qué de su molestias: «Yo quiero jugar todas las semanas, siempre he necesitado que fuera así. Necesito más minutos y si no puedo hacerlo en el Real Madrid tendrá que ser en otro equipo. Ahora hay mucho tiempo por delante para hablar con mi agente y decidir que hacer». Su coletilla final, otorgándose todo el poder de su futuro, fue lo menos elegante: «Quizás me quede en el Real Madrid, o quizás no».

Como Cristiano, Bale es libre de pensar que estará mejor en otro lugar que no sea el Madrid, aunque ejemplos recientes dejen bien claro que fuera del equipo blanco hace mucho frío. Ozil, Di María, James y Morata pueden explicárselo con detalle.

En su caso, no reclama más dinero, como Cristiano, aunque el luso no sea lo suficientemente valiente como para confesarlo. Quiere ser titular, por lo civil o lo criminal, en un equipo que ha edificado en su exitosa política de rotaciones los nueve títulos de la era Zidane: «Cada uno mira lo suyo, pero esto es una plantilla y yo no voy a cambiar. Mi obligación es hacer lo que yo creo que es mejor para el equipo. Entiendo que Bale quiera más minutos, más regularidad, y que crea que se merecía ser titular en la final, pero lo primero es el grupo», avisó el técnico en la sala de prensa del Olímpico de Kiev, algo cansando y, seguramente, decepcionado por el día y el lugar de la queja.

Dos opciones

Y es que Bale olvida que esta temporada ha estado en el Real Madrid gracias a Zidane, que no puso demasiado empeño en el fichaje de Mbappé pensando en la valía del galés, una decisión atrevida si tenemos en cuenta el extenso parte médico del galés

Ahora, subido a la ola de un final de temporada brillante, con siete goles en cinco partidos, dos de ellos en Kiev, de donde salió como MVP, aprovecha la ocasión para reclamar un protagonismo que no se ha merecido en el último año y medio, y que le hizo bajar notablemente su valor de mercado, mientras su nómina seguía luciendo once millones de euros netos anuales.

Desde el sábado por la noche, es otra historia. Si se quiere ir, tendrá las puertas abiertas, pero para eso tendrá que traer un club que pague entre 120 y 150 millones. United y PSG son los dos más interesados. Un par de novias para Bale, que no es poco, pero ninguna como el Real Madrid. Él decide.