Vídeo: Cristiano rectifica y reconoce que no es el momento de hablar de su futuro ATLAS
Real Madrid

El Real Madrid impedirá que Cristiano marque los tiempos

El club le renovó en 2016 hasta los 36 años y no veía razones para variar en 2017 lo firmado. Neymar y Messi no imponen el ritmo, lo decide la entidad

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Cristiano se ha dado cuenta de su error. Sembrar las alarmas en plena celebración de un hito histórico como la consecución de tres Champions modernas consecutivas fue una decisión muy equivocada. Dentro de unos días podrá decir que desea marcharse o que quiere quedarse «en el mejor club del mundo», como expuso en la fiesta final vivida en el Bernabéu, pero esas cosas no se hacen. En todo caso, su cláusula cuesta mil millones. Jorge Mendes se sumó a Ramos en su advertencia para que cambiara de actitud en Kiev. El portugués cambió el chip.

La advertencia de presente y de futuro es Di Stéfano: dejó el Real Madrid en 1964 y el club sobrevivió. Tanto subsistió que dos años después ganó la sexta Copa de Europa con Pirri, Velázquez, Sanchís, De Felipe, Zoco, Gento, Serena, Grosso y Amancio. Tanto aguantó el Real Madrid que luego ha conquistado otras siete Champions más. Y Di Stéfano vio ganar las de 1998, 2000 y 2002. Murió poco antes de celebrar la Copa de Europa de 2014 en Lisboa frente al Atlético

Había reaccionado mal tras ganar la decimotercera Copa de Europa. En realidad ha reaccionado mal desde hace diez meses, cuando generó el conflicto el 6 julio de 2017 en la concentración de la selección portuguesa para disputar la Copa Confederaciones. Ronaldo caldeó todo el verano en busca de un nuevo contrato que no se produjo. Y ahora ha vuelto a las andadas. Han sido sus malas formas para pedir más dinero las que han roto precisamente cualquier intento de solucionar con buenos argumentos el caso.

Las formas lo han frenado

Lo que el Real Madrid le ha demostrado con su posición de serenidad, sin acelerarse por el «pressing» externo, son tres cosas: la primera, que los contratos están para cumplirlos, porque no es admisible pedir una cuantía millonaria, 21 millones netos anuales, rubricar su aprobación en noviembre de 2016 y decir que eso no vale ocho meses después. La segunda cuestión es que se le ofreció un contrato excelente al extenderlo desde 2016 a 2021, cuando el delantero tendrá 36 años. A ningún jugador se le rubrica un convenio fijo durante un lustro desde los 31 a los 36 años. Solo se ha hecho con él. El madeirense no ha valorado ese extremo. Y el tercer punto es el más importante y acapara también los dos anteriores: el Real Madrid es quien marca los tiempos para llevar a cabo una renovación o un aumento de los emolumentos. Lo ha dejado claro con su comportamiento durante estos diez meses.

Con o sin Neymar: Si viene Neymar, los dos tendrán una ficha similar. Si no viene, se abordará el caso Ronaldo, pero sin presiones

El mensaje es directo para que los afectados respeten las normas no escritas de funcionamiento de un club con la experiencia, el poso y la sabiduría del Real Madrid: Cristiano no es quien dicta el momento de cambiar un contrato ni quien impone el tempo de una operación de este calibre. Primero, por el propio respeto a las personalidad de la institución. Y segundo porque el ritmo que quería imponer Ronaldo era realmente el mismo ritmo que el PSG determinó con el fichaje de Neymar y que el Barcelona copió, acelerado por su crisis, al proponer a Messi una mejor oferta de renovación para solventar el mal momento.

Messi, Neymar, las urgencias no son blancas

Un profesional del Real Madrid lo remataba ayer ante ABC con una postura cartesiana: «Este club no va a correr como pollo desbocado porque el PSG haya pagado una millonada por Neymar para dar un golpe al Barcelona tras tocarle a Verratti. Y el Real Madrid tampoco va a perder la cabeza sin resuello porque la reacción de Bartomeu para apagar su fuego haya sido pagar a Messi lo que pidiera. Ambos casos son situaciones muy distintas a las de Cristiano. A Neymar le pagaron muchos millones porque era la única forma de llevárselo del Barcelona. Y a Messi tenían que renovarle ya y la nueva ficha de Neymar les obligó a subirle su contrato en muchos millones. El Real Madrid no vivía ninguna de esas situaciones dramáticas. Aquí las cosas se hacen meditadas y sin precipitación. La historia nos ha demostrado que es lo acertado».

Di Stéfano es la advertencia de actitud y actuación

Hay que decirlo con sinceridad: Cristiano podría tener hoy un contrato mejorado si hubiera actuado con discreción, sin poner carnaza para la polémica, sin acudir a la prensa para presionar a la entidad con el objetivo de ganar más dinero, como si el Real Madrid fuera su enemigo. Eso es lo que más molesta. Craso error ese de elegir los medios de comunicación como altavoces para doblegar a un club.

El portugués no se da cuenta de un dato: el Real Madrid siempre actuó así. La historia lo dice. El futbolista empezó a pedir aumentos de ficha en 2011 y se le mejoró en 2013. Tres temporadas más tarde se le mejoró de nuevo el salario y un curso después, en 2017, ya solicitaba más euros. Ha pasado toda una campaña y la empresa no ha cedido al ataque mediático de su estrella. Lo hará cuando piense que es conveniente. Hay un hecho constatado en la idiosincrasia del Real Madrid: cuanto más hable en público, menos cosas conseguirá. Y una visión clara de presente y de futuro: Di Stéfano se marchó en 1964 y el club sobrevivió, para conquistar la sexta en 1966. Tanto subsistió la institución que después ha ganado siete Copas de Europa más.