Miles de aficionados del Real Madrid se congregaron en la plaza de Cibeles momentos después de la consecución de la decimotercera Champions
Miles de aficionados del Real Madrid se congregaron en la plaza de Cibeles momentos después de la consecución de la decimotercera Champions - EFE
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Celebración desbordada en Cibeles

Miles de aficionados volvieron a convertir la fuente en epicentro del madridismo

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La diosa blanca ya aguarda a su nueva ofrenda. Ella, testigo eterna de los triunfos del Real Madrid en Europa, volvió a vivir una noche de puro encanto, en la que las camisetas blancas de miles de aficionados iluminaron Recoletos con su presencia. Así, la fuente de la Cibeles proyectó su magia sobre las alturas del oscuro cielo de la capital madrileña.

A pesar del aviso de que los reyes de Europa no acudirían a Cibeles hasta el día siguiente debido a los miles de kilometros que separan la capital de España con Kiev, la sede de la final de la Champions, los primeros madridistas se presentaron en el monumento a las pocas horas de consolidarse el triunfo del equipo. Los merengues se multiplicaban conforme pasaban los minutos, hasta que las vallas que rodeaban la Cibeles se volvieron invisibles tras la multidtud.

Las altas horas en que transcurría la fiesta no impidieron que gente de todas las edades se acercase al lugar a formar parte del triunfo del equipo. El Real Madrid se convirtió en dueño de su decimotercera Copa de Europa, y todo el mundo quería formar parte de ese pedacito de historia yendo al monumento blanco. Padres con sus hijos, niños que apenas podían ser conscientes todavía de la magnitud de la gesta de los hombres de Zinedine Zidane, se sumaban a los cánticos de los aficionados.

Memoria blanca

Como si no hubiera pasado el tiempo, otros seguidores de más edad eran portadores de camisetas de leyendas, del mítico 7 del Real Madrid, Raúl González Blanco, del Zidane jugador o incluso de Emilio Butragueño. Hubo tiempo para el recuerdo de todos los grandes. La gente no solo coreaba los nombres de los campeones, también fueron mencionadas figuras épicas como Juanito, Puskas y Di Stefano. 116 años de leyenda del Real Madrid se reunieron en un único punto.

Eduardo Domínguez, de 59 años, mira al cielo emocionado. Su padre, madridista de toda la vida, falleció antes de la final del 81 contra el Liverpool: «Esta va por ti, Papá». A su derecha, un grupo de universitarios con la camiseta de Sergio Ramos canta «¡reyes de Europa,somos los reyes de Europa!». Más adelante, el padre de la familia Fernández Moro sostiene dos banderas junto a sus dos hijos y su mujer, una en cada mano; de España y del Real Madrid. El mayor de los pequeños, Juan Ferñandez de 6 años, declara con cara de alegría: «Me alegro mucho de que el Madrid consiguiese la décimotercera, gran partido de Bale y de todo el equipo».

Si bien muchos tenían la intención de prolongar la celebración todo lo posible, la mayoría eran conscientes de que ya habría tiempo para más. La fiesta blanca continuará hoy.