José Manuel Quintero en el centro, tras cosechar uno de sus triunfos
José Manuel Quintero en el centro, tras cosechar uno de sus triunfos - Ľ. V.
PARATRIATLÓN

El objetivo de Quintero: Tokio 2020

El deportista chiclanero es el triatleta más joven del circuito que el próximo 19 de julio competirá en el europeo de Tartu

CÁDIZActualizado:

Hablar con José Manuel Quintero es hablar con la positividad personificada. Hace ya seis años que la vida le dio un duro revés y tras una operación de un tumor benigno en la médula, que se suponía sencilla, salió del hospital un año después y en silla de ruedas de por vida.

Por entonces tenía trece años y aunque nadaba de forma habitual desde los cinco en su localidad natal, Chiclana de la Frontera, nunca se había planteado competir. «Mi vida siempre ha estado ligada al deporte, yo sabía que la natación se me daba bien porque la gente me lo decía», explica Quintero en una entrevista a LAVOZ de Cádiz.

Durante su estancia en Hospital de Parapléjicos de Toledo hacía rehabilitación en la piscina. Quintero recuerda cómo el entrenador del centro le animó porque, según decía, era el mejor que había pasado por allí. «A mí nunca me había dado por entrenar fuerte y competir. Al principio era muy duro porque nadaba 25 metros y tenía que parar. A día de hoy no hago menos de tres mil metros en un entrenamiento».

«Cuando me veía en el agua me agobiaba y me sentía mal, creía que nada iba a ser igual pero poco a poco fui entrenado. Cada vez hacía más metros y controlaba mi cuerpo», cuenta.

En su primer campeonato de Andalucía de natación en 2014 consiguió la marca mínima para poder participar en el campeonato de España. Tras estos, entró en el equipo de jóvenes promesas de la selección española y ya en 2015, con 16 años, se proclamó campeón de España absoluto de natación.

Después de estos resultados, el ayuntamiento chiclanero le invitó a participar en una prueba de triatlón. «Yo nunca había entrenado en aguas abiertas, aunque la playa me encantaba, nunca había nadado ahí. Sabía que existia ese deporte pero no cómo funcionaba», expresa en su recuerdo.

José Manuel Quintero decidió contactar con el club de Triatlón de su localidad y así empezar a entrenar con la escuela del mismo. Consiguió finalizar la travesía de 2.500 metros. «Me informe y comprobé que la natación la controlaba, que la parte de bicicleta se hacía con una handbike y la de atletismo con una silla de ruedas».

Como no tenía el material para toda la prueba, compitió por relevos. «La parte de bicicleta la hizo un compañero con discapacidad y la correspondiente a atletismo la realizó un chico ciego», explica. «Fue una experiencia tan bonita y tuve tantas emociones ese día que me dije: esto tengo que hacerlo yo solo». A raíz de ese momento, el club le ofreció entrenar con ellos.

En un primer instante, la idea era seguir compitiendo en natación y tener el triatlón como hobbie. Pero todo cambió con otra mala noticia. Cuando intentaba conseguir la licencia internacional para acudir a los Juegos Paralímpicos de Río 2016, un fallo en un informe médico le cerró las puertas del sueño paralímpico. Un gran palo.

Pero de esta manera, el chiclanero lo vio claro y se empezó a dedicar en exclusiva al triatlón, con claras aspiraciones a Tokio 2020.

Empezó fuerte, en un campeonato del mundo. Aunque asegura que es muy complicado entrar en esta competición, tuvo la fortuna de que España era el país anfitrión. Ese mismo fin de semana también se celebraba un aquatlón y el resultado no pudo ser mejor para José Manuel. «Me llamaron la misma semana del campeonato para decirme que podía participar. Estaba en el instituto. No tenía ni ropa oficial de España ni nada, un show... No sabía ni las normas ni nada. Los demás atletas me contaban cómo funcionaban las cosas, por ejemplo, que me tenía que poner el casco antes de montar en la ‘handbike’ porque si no me descalificaban», recuerda Quintero que logró quedar séptimo.

Pero la historia de ese día no acaba ahí, ni mucho menos, una hora después da acabar la Copa del Mundo, realizó la prueba del Campeonato de España donde se alzó con el segundo puesto. «Justo en ese momento decidí que me encantaba el triatlón, que quería entrenar para ello y lucharlo».

Su próximo reto, el 19 de julio en Tartu, Estonia. Allí luchará por estar entre los mejores y sumar para Tokio 2020.