Atlantic Avengers salió desde Cádiz y ha sido un éxito mayúsculo.
Atlantic Avengers salió desde Cádiz y ha sido un éxito mayúsculo. - LA VOZ
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Atlantic Avengers: Fe, compromiso y pundonor

De Cádiz a la isla caribeña de Antigua, John Wilson y Ricky Reina completan un trayecto de 3.800 millas náuticas en un barco a remos que se inició a finales de noviembre y llegó a la meta el 23 de febrero

CÁDIZActualizado:

Fue a finales del mes de noviembre de 2018 cuando desde las instalaciones del gaditano CN Elcano empezó un reto que tuvo que empezar más tarde de lo previsto inicialmente debido a las adversas condiciones climatológicas. Su nombre: Atlantic Avengers. Desafío Colón. O lo que es lo mismo, un barco a remos, 3.800 millas náuticas y dos hombres extraordinarios por una buena causa.

John Wilson y Ricky Reina, ambos de origen británico, se propusieron cruzar a remo el océano Atlántico emulando el segundo viaje que hizo Cristóbal Colón a América. Y lo han conseguido.

Un mayúsculo reto deportivo y solidario a través del que se ha buscado recaudar fondos a favor de varias organizaciones sin ánimo de lucro que realizan una importante labor con los jóvenes más desfavorecidos. Tal es así que los fondos recaudados gracias a esta aventura se destinarán a organizaciones sin ánimo de lucro como la ONG británica Shepway Sports Trust, así como la organización gaditana Fundación Don Bosco, de la que han conocido su labor durante su estancia en la Tacita de Plata.

Electricista y exfutbolista

John Wilson, electricista de profesión, y Ricky Reina, futbolista retirado por una lesión de rodilla y que posee actualmente una empresa de fontanería, llevaban dos años entrenando para este sensacional reto.

Batir un récord mundial recorriendo, sin paradas en tierra y sin embarcación de apoyo, 3.800 millas náuticas hasta la isla de Antigua en el Caribe no era cualquier asunto, pero John Wilson y Ricky Reina lo han conseguido con creces. Un mérito descomunal al tener en cuenta que han tenido que hacer frente a grandes mareas, ausencia de electricidad, cansancio... Y numerosos altibajos que aparecieron durante todos estos días hasta que el pasado sábado 23 de febrero llegaron a la meta. Exhaustos, sí, pero con una sonrisa de oreja a oreja por cumplir con el deber. El valor es incalculable.