Varios aficionados, frente a una estatua de Messi
Varios aficionados, frente a una estatua de Messi - EFE
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Argentina - Nigeria

Argentina decide hoy si Messi es su héroe o villano

El país vive pendiente del duelo Argentina - Nigeria, partido decisivo que puede ser el resurgir del astro o su final con la albiceleste

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Cada vez que el Mundial se celebra lejos del continente americano, Argentina se acomoda en una constante anarquía. Los biorritmos se adaptan al fútbol, y no al contrario. Porque la pasión es tan desaforada en el país que no hay centro de trabajo que no tenga lista su sala de televisión para seguir a la albiceleste en directo sin importar nada más durante las dos horas que juega el equipo nacional.

Quizá por eso, la frustración por el mal inicio ha desatado críticas más feroces de lo habitual. Enfado por los malos resultados que, en muchos casos, se han centrado en la figura de Leo Messi. Al astro se le ve como principal responsable de la pesadilla que atraviesa el equipo. Se le ve tan grande por sus éxitos en el Barcelona que se le exige más que a los demás. Pero también se le perdona más. Porque a pesar de todo, del empate ante Islandia y de la derrota ante Croacia, se le sigue esperando como un mesías. «No podemos pretender que Messi gane la Copa del Mundo él solo. Ante Croacia jugó como pudo, porque es difícil resolver los problemas de los compañeros», señala Maradona, una de las voces que siempre emerge a la hora de hablar de la selección argentina.

La «espantada» que Messi dio del equipo nacional durante la clasificación para el Mundial de Rusia explica la presión que vive cada vez que se enfunda la albiceleste. Todas las urgencias históricas del equipo sudamericano convergen en sus hombros y muchas veces se ve superado. La comparación constante con el propio Maradona y con su juego en el Barcelona le provocan un estado de ansiedad que le impide rendir con regularidad. Le cuesta asumir la responsabilidad que comparte en el club español y por ahí empieza a desquebrajarse la selección. «Leo está bien. Él es un ser humano y tiene sus frustraciones, pero está con ganas de revertir la situación y la imagen que dimos en estos dos partidos», afirmaba ayer Mascherano ante los medios. El excompañero de Messi dio la cara en la previa del trascendental duelo ante Nigeria, en el que a Argentina solo le vale ganar para estar en la siguiente ronda.

Mutismo

Aunque Leo es el capitán, aún no ha salido a explicar qué ocurre en el equipo tras los dos tropiezos iniciales. Vive arropado por sus compañeros, que ayer celebraron en la intimidad el 31 cumpleaños del delantero. En la fiesta interna del equipo, además de soplar las velas, Messi recibió una fotografía suya celebrando un gol de la selección. Una imagen que espera que le inspire para romper la racha negativa que le ha acompañado durante todo el Mundial.

«Somos conscientes de todo el ruido que hay. Lamentablemente, eso no nos ayuda nada, sobre todo cuando ese ruido tiene que ver con diferencias y no llama a la unidad», señaló Mascherano, que parece fijo en un once que Sampaoli volverá a revolucionar con el único objetivo de hacerle llegar balones a Messi.

Confianza en el «10»

Nigeria teme el resurgir de Leo, de la misma forma que lo ansía toda Argentina. Al final, tras la pesadilla, el país se agarra a Messi porque no hay otro clavo más seguro que él. El tipo que evitó el desastre durante la clasificación y el que llevó al equipo a jugar tres finales. «Somos los subcampeones del mundo y en cualquier momento lo tendremos que demostrar», decía Mascherano. Para Argentina no hay tiempo. Es hoy o nunca. El día en el que Messi volverá a ser el héroe de la albiceleste o en el que se convertirá en villano para siempre.