Per Mertesacker, durante un entrenamiento del Arsenal
Per Mertesacker, durante un entrenamiento del Arsenal - Reuters
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La angustiosa confesión de Mertesacker: «Prefiero estar en el banquillo o en la grada»

El defensa alemán del Arsenal revela en una entrevista la cara más amarga de los futbolistas profesionales

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Per Mertesacker, defensa alemán del Arsenal, ha concedido una cruda entrevista al diario de su país Der Spiegel en la que explica el lado más amargo de los futbolistas profesionales, sometidos a una enorme presión que en su caso le hacía vomitar antes de cada partido.

El zaguero, de 33 años y 104 veces internacional con Alemania, con quien ganó el Mundial de 2014, ha anunciado su retirada para el final de esta temporada, una decisión que le ha hecho sentir un enorme alivio: «Mi cuerpo está roto, ya no siento placer en jugar. Cuando me retire al fin seré libre».

Mertesacker relata en la entrevista que la presión de ser futbolista profesional le hacía vomitar antes de cada partido: «Debido a la presión y a las expectativas que tiene la gente vomito antes de los partidos o tengo diarrea. Es como simbólicamente mi cuerpo dijera 'esto es vomitivo'. Segundos antes del pitido inicial me entran náuseas. Una vez tragué tan fuerte la bilis que los ojos me lloraban».

Ahora, lejos ya de su mejor nivel, Mertesacker asegura que prefiere quedarse en el banquillo o en la grada antes que saltar al campo: «Todos piensan que es un drama cuando eres baja por lesión: al contrario, porque solo así puedes descansar un poco. Tengo la sospecha de que algunas de las lesiones que he tenido tiene un trasfondo psicológico, que el cuerpo intenta dar paz a la cabeza».

Pese a estas revelaciones, Mertesacker dice ser consciente de los privilegios de ser futbolista profesional, por lo que no se arrepiente de su carrera: «Claro que soy consciente de que los futbolistas tenemos privilegios, pero llega un momento en que te das cuenta de que es un carga, física y mental, de que ya no disfrutas».

Era tal la presión que soportaba que Mertesacker llegó a sentir alivio con la eliminación de Alemania en el Mundial de 2006, donde ejercieron como anfitriones: «Me sentí decepcionado por caer en semifinales, claro, peor sobre todo me sentí aliviado. Pensé: 'ya está, por fin ha terminado todo'».