Tercera división

La agonía del Écija Balompié, el histórico club en el que brillaron Wilfred, Gordillo y Nolito

El conjunto que preside el coreano Yong Gon Park acumula meses de impagos y la continuidad de la entidad está en peligro

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La angustiosa situación que viven la plantilla y los empleados del Reus se repite, lamentablemente, en clubes del fútbol semiprofesional español, aunque sin tanta trascendencia ni repercusión mediática. En este sentido, el Écija Balompié, club con 80 años de vida y el tercero más importante de la provincia de Sevilla, corre serio peligro de desaparición por los graves problemas económicos a los que no puede hacer frente su presidente, el empresario coreano Yong Gon Park. La histórica entidad por la que pasaron, entre otros, futbolistas tan reconocibles como el guardameta nigeriano Wilfred, Rafa Gordillo, Salva Ballesta, Nolito o Rubén Pérez, ahora en el Leganés, camina al filo del abismo. «La situación es crítica. El club necesita 400.000 euros y los jugadores estamos desolados porque nos han engañado durante 5 meses», explica José Luis Muñoz, uno de los futbolistas, a ABC.

Gordillo (arriba), tercero por la izquierda
Gordillo (arriba), tercero por la izquierda

Plantilla, cuerpo técnico y empleados del Écija, club que llegó a militar en Segunda división entre 1995 y 1997 y que ahora compite en el Grupo X de Tercera, llevan ya cinco meses sin cobrar y la agonía resulta insostenible. En noviembre del 2018, los integrantes del primer plantel del club sevillano, hartos de falsas promesas, denunciaron públicamente su situación y el presidente se comprometió a buscar una solución para afrontar los atrasos. Una intención que ha quedado solo en buenas palabras porque la situación continúa igual y Yong Gon Park reconoció ayer a la plantilla y los trabajadores, con los que mantuvo una reunión, que «no puede hacer frente a los pagos». Una noticia que, por esperada, no dejó de suponer un mazazo para la familia de un equipo que en 2019 tendría que celebrar sus 80 años de historia. Jugadores, empleados, técnicos y aficionados han realizado un desesperado llamamiento a través de las redes sociales en demanda de ayuda para poder salvar la entidad.

El meta Wilfred, en el Écija
El meta Wilfred, en el Écija

«Al principio nos dijo que tenía las cuentas bloquedas en Corea y que no podía transferir dinero a España. Confiamos en él, pero los meses fueron pasando y seguíamos sin ver un duro», afirma a este periódico Marc Domínguez, entrenador el pasado curso en Segunda B y actual coordinar de la cantera del club astigitano. «Nos calmó y nos dijo que con el cambio de año se arreglaría lo del bloqueo de las cuentas, pero ha resultado otra mentira».

A pesar de los sucesivos impagos y falsas promesas del presidente, que ha acumulado una deuda de 400.000 euros, la plantilla del conjunto astigitano ha seguido jugando y en la última jornada se impuso 1-2 al filial del Córdoba. El Écija ocupa el puesto once en la clasificación, pero todos los futbolistas podrían abandonar la entidad de manera inminente si no llega el dinero. «Le dimos de plazo hasta el pasado lunes, 7 de enero, que es cuando jugamos en Córdoba. Barajamos no presentarnos al partido, pero no quisimos forzar la situación y finalmente decidimos jugar», añade Marc Domínguez. Él y el resto de la familia del Écija Balompié se llevó ayer el mazazo definitivo. «El presidente se reunió con nosotros, nos reconoció que lo de las cuentas era mentira y que el presupuesto del club dependía de que pudiera vender una propiedad en Corea, algo que no ha conseguido».

Yon Gon Park
Yon Gon Park

Sin dinero, el futuro del club peligra, pero mientras hay vida existe esperanza. Plantilla y trabajadores han dado de plazo hasta el jueves a Yong Gon Park, propietario de una empresa de márketing deportivo, para que venda el club por el montante total de la deuda, 400.000. «Esperemos que alguien nos eche una mano. Él, encima, quería sacar tajada y pretendía pedir 600.000 euros. Le hemos dicho que ni de broma».

El tiempo corre ahora en contra del Écija Balompié. «O el jueves cobramos, o nos vamos todos y se acabó. El club es una Sociedad Anónima y el primer equipo y la cantera van unidos. Desaparecerían juntos, aunque esperamos que no se produzca esa situación». La afición de este histórico club reza por ello.