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Hazard - AFP
Fichajes

Los agentes del fútbol moverán 5.000 millones en fichajes

Bayern y Borussia van a hacer la mayor inversión de su historia. En Francia, el enésimo fracaso del PSG le obliga a sacar la chequera una vez más

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Terminada la temporada de clubes 2018-2019, es hora de hacer de balance. Y no solo a nivel deportivo. Los números en el deporte rey son hoy tan importantes como los trofeos. Sobre todo, cuando estamos a las puertas de que se abra un nuevo mercado veraniego de fichajes que promete emociones y sobresaltos. Consumidas ya dos década de siglo, ha quedado claro que el fútbol se ha convertido en una de las industrias que más dinero mueve alrededor del planeta, aunque le duela a los románticos. Y no tiene vuelta atrás.

Ahí están los macrodatos económicos. El curso que acaba de finalizar movió entre España, Inglaterra, Italia, Alemania y Francia, las cinco grandes Ligas de Europa, un total de 4.823 millones de euros. 4.250 en verano, y 573 en el pasado mercado invernal. Si las cuentas las individualizamos, es la Premier la que más gastó, con una inversión de 1.590 millones. Le siguió la Serie A, con 1.199 millones de euros. En el tercer puesto se situó la Liga, con 955. En el cuarto, la Ligue 1 con 574 y cierra la tabla de las cinco grandes competiciones continentales la Bundesliga, que empleó 505 millones.

Si los números los miramos en año natural, estos son todavía más boyantes. Según datos oficiales del CIES Football Observatory, en 2018 la Premier League invirtió 2.122 millones de euros en fichajes. La Liga, 1.319. La Serie A, 1.197. La Bundesliga, 600, y la Ligue 1, 583 millones. En total, el pasado año natural las cinco grandes ligas europeas y mundiales dedicaron 5.821 millones en fichajes. Cifras todas ellas que podrían superarse este próximo mercado que se abrirá el 1 de julio.

Alemania se desata

«Pensamos que va a ser un verano muy movido en compras y ventas. Los clubes están hoy mucho más saneados que hace cinco-diez años, y hacen fuertes inversiones a la vez que se desprenden de jugadores a precios elevados. Es un flujo constante de dinero», explica a ABC Ginés Carvajal, uno de los representantes españoles con más pedigrí. Su reflexión no es gratuita. Miren por ejemplo en Alemania, siempre cicatera a la hora de fichar. Bayern y Borussia van a hacer la mayor inversión de su historia. En Francia, el enésimo fracaso del PSG le obliga a sacar la chequera una vez más. Igual que a la Juventus, que hace tiempo que no le vale con arrasar en la Serie A. La Premier, aunque no lo necesite tras un año mágico, volverá a mostrar su fortaleza económica. «Y no olvidemos que entre Barcelona, Real Madrid y Atlético igual se mueven cerca de 1.000 millones», alerta Carvajal.

Cerca de la tercera década del siglo XXI, el fútbol se ha convertido en un deporte de triunfo o fracaso. No hay gris. Aunque solo sea uno el que pueda levantar la copa, la exigencia se les ha ido de las manos a la mayoría de los dirigentes: «Las cuatro de cinco Champions, tres consecutivas, que ha ganado el Madrid han enloquecido a los dueños de los clubes y han hecho mucho daño», explica un afamado agente español que prefiere mantenerse en el anonimato. El representante de futbolistas siempre ha sido una figura mirada con resquemor. Si una operación llegaba a buen puerto, el éxito era de los clubes. Si no, las críticas caían sobre el agente: «En su momento nos ganamos cierta mala fama, pero creo que la gente confunde intermediario con representante, lo mezcla todo y acabamos en el mismo saco, cuando no debería ser así. Por suerte, hoy la figura del agente es hoy mucho más respetada y valorada que hace veinte años», detalla Carvajal.

Falta de regulación

El trabajo de un representante es lograr las mejores condiciones para su cliente, pero los gerifaltes no regulan la ganancia de este actor tan importante en el fútbol moderno, algo que sí ocurre en el resto de grandes deportes colectivos. Estados Unidos, marca el camino. En la NFL (Fútbol Americano), es un 3%; NBA (baloncesto) y NHL (hockey), un 4%; y la MLB (béisbol) un 5%. La FIFA recomienda que el agente se lleve un 4% de cada operación, pero es solo una indicación, no una obligación.

«En España tienes que pelear para lograr entre un 5 y un 7 por ciento. Donde mejor trabajamos es en Inglaterra. Ahí sí que está pactado legalmente el 10%, y dentro de este porcentaje tres cuartas partes las abona el club y la otra cuarta parte el jugador», detalla un agente español que tampoco quiere reflejar su identidad y que intenta limpiar la imagen del gremio: «El aficionado se cree que somos sanguijuelas de jugadores y clubes, y está muy equivocado. Qué poco se habla de los numerosos impagos que hay a los representantes de futbolistas. Y qué poco se habla de que la gran mayoría cobramos las comisiones año a año, y si el futbolista decide no cumplir el contrato e irse a otro club, al agente no le pagan lo que le quedaba por cobrar».

El mundo de los representantes también tienen su Messi, Ronaldo y Mbappé. Mendes (Gestifute Internacional), Barnett (Stellar Group) y Raiola (Mino Raiola SP) sitúan a sus empresas de representación dentro del top cinco mundial, según la última lista Forbes. El portugués, agente de Cristiano entre muchos otros, ganó en 2018 más de 85 millones de euros en comisiones. Le sigue el de Bale, con 67 en ganancias. Raiola, con Pogba como líder de su clientela, sumó el pasado año casi 54 millones en comisiones: «Pero esto es la élite. Lo normal es que un agente dedique casi las 24 horas al día para lograr ganar entre medio y un millón de euros al año. Y ese sería un espléndido ejercicio», explica un agente italiano que opera en España y que abraza los derechos de televisión: «Gracias a su incremento muchos podemos comer. El día que no sea así, ojo».

El pastel tiene tamaño para que casi todos coman, pero cuando mengüe, solo sobrevivirán unos pocos. Aquellos que venden a Cristiano por 117 millones, a Pogba por 120 o a Bale por 100. El resto, come de un movimiento monetario que no será para siempre: «El mercado parece muy grande, pero es limitado. Hay muchos jugadores que no valen lo que se paga por ellos. Veremos hasta cuánto dura», sentencia este mismo representante.