Mikel Landa, corredor del Movistar Team, antes de subirse a la bicicleta
Mikel Landa, corredor del Movistar Team, antes de subirse a la bicicleta - AFP

Tour de FranciaMikel Landa: «Mi lado visceral me empujará a hacer algo en los Pirineos»

Sexto en la general del Tour de Francia, el ciclista español confía en remontar y cree que en el equipo Sky habrá duelo de egos entre Thomas y Froome

CarcasonaActualizado:

En el hotel donde duerme el Movistar en Narbona, el ‘L’Ile du Gua, la calma es obligatoria. Está varado en la orilla derecha del Canal du Robine, una sucursal del Canal du Midi. Todo es lento. Las esclusas se abren, nivelan el cauce y las barcazas surcan hacia el Mediterráneo. Las guían turistas que solo buscan silencio y parsimonia. Los ciclistas, tras dos semanas de Tour, se ha adaptado a ese ritmo. Aprovechan la última jornada de descanso. A partir de ahora, todo será prisa, riesgo... Ganar o irse a pique. Mikel Landa, sexto en la general a 3.42 de Thomas, ha visto cómo, poco a poco como una barcaza, se le ha ido alejando el podio. La maldita caída de Roubaix parece que ya le pellizca menos. Eso le anima. Eso y que vienen los Pirineos. Se conoce. Es inútil luchar contra uno mismo. En sus montañas, ante su gente, quiere soltar las amarras. Nada de calma. Tormenta. A reventar las esclusas.

—El domingo notó menos molestias en la espalda. ¿Está ya recuperado?

—Noté una mejoría, no tuve tantos dolores. En el Tour de 2017 mi mejor semana fue la segunda. Esta vez no ha sido así. Quizá sea la tercera la mía.

—¿Cómo se puede hacer frente al Sky?

—Habrá que seguir intentando desgastarles. Ponerles en dificultad. Tampoco nos podemos olvidar de que somos sexto y octavo (Quintana) en la clasificación general. Hay otros corredores, como Dumoulin (3º) o como Roglic (4º), que están más cerca del Sky. Ellos deberían colaborar con nosotros para desgastar al equipo de Geraint Thomas y Chris Froome.

—¿Se ve el Movistar con fuerza para poner contra las cuerdas al Sky en los Pirineos?

—Han perdido a un corredor como Moscon, que les hacía un gran trabajo. Es muy polivalente, vale para el llano y las subidas. Sin él, el equipo Sky será un poco menos fuerte. Nosotros lo vamos a intentar. Esta semana pasada no hemos podido con ellos, pero el Tour tiene tres semanas. A nosotros siempre nos ha ido mejor la última. Seguimos con esa esperanza.

—Moscon, pese a su juventud, acumula unos cuantos incidentes. ¿Ha tenido algún problema con él?

—No. Ha cometido varios errores injustificables. Le conozco. Es un buen chaval. No sé qué le habrá pasado por la cabeza para hacer lo que hizo ( agredió en plena etapa al francés Gesbert).

—Conoce bien el Sky. Corrió dos años en ese equipo. ¿Cree que puede haber problemas entre Thomas y Froome?

—No lo sé. Hasta ahora ha habido calma entre los dos. Pero son ambiciosos. Para Thomas, llegar de amarillo a París y ganar su primer Tour sería un sueño, el sueño de todo ciclista. Y para Froome, supondría el quinto triunfo, algo histórico. Supongo que antes o después aparecerá el ego de cada uno.

—El miércoles se enfrenta a una etapa corta y llena de puertos, ideal para los escaladores.

—Es una novedad. Los que estamos por detrás del Sky en la general tenemos ganas de hacer algo ese día.

—Y el viernes, el Tourmalet y el Aubisque.

—Es una etapa larga a la que llegaremos con todo el cansancio acumulado. Y es probable que los que estén disputando el podio guarden algo de fuerza para la contrarreloj del día siguiente. Vete a saber lo que puede pasar ese día.

—Los Pirineos son especiales para usted. Tendrá a muchos aficionados en la cuneta.

—Tengo ganas de estar en los Pirineos. No están saliendo las cosas como yo quería. Nos hemos encontrado con rivales más fuertes de lo que esperábamos. Los Pirineos son la última oportunidad.

—Es un ciclista de sangre caliente. ¿Será un plus el ánimo de la afición?

—Seguro. Veo poco que perder, así que seguro que mi parte visceral me empujará a hacer algo.

—Ese carácter le ha dado victorias y también le ha hecho precipitarse.

—Sí, como en Mende el otro día. Subía cruzado, con la espalda machacándome, pero quise probar y en lugar de ir hacia delante fui hacia atrás.

—¿Cómo imagina el paso por los Pirineos?

—Espero que haya mucha gente animándome.

—Ahora mismo es sexto en la general. En 2017 acabó cuarto. ¿Arriesgará esa posición por dar un salto al podio?

—Sí, tendré que arriesgar. Un sexto puesto está bien porque es la primera vez que vengo al Tour con la oportunidad de hacer algo, pero ahora mismo sólo pienso en mirar al podio. Y en una etapa.

—¿Le ha dado muchas vueltas a la caída de Roubaix que le dobló la espalda?

—Sí, y cada vez más. Me ha lastrado mucho durante los Alpes. No me ha dejado aprovechar bien las oportunidades que tuve.