Sylvan Adams
Sylvan Adams - S.D.

Giro de ItaliaUn mecenas para llevar el Giro a Israel

El multimillonario Sylvan Adams es el artífice de la primera salida fuera de Italia

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En el auditorio del hotel Waldorf Astoria en el centro de Jerusalén, plataforma de lanzamiento del Giro 2018, todo el mundo habla de Sylvan Adams. La ministra israelí de Cultura y Deporte, el ministro de Turismo, el patrón del Giro, los guias que promocionan el país hébreo y hasta los ciclistas del único equipo local, Israel Academy, que concursará en la corsa rosa autodenominada para su 101 edición como «Il Amore infinito», se refieren a este canadiense de antepasados judíos. Adams es el hombre que ha materializado con millones e influencia un hito: la salida este viernes del Giro de Italia desde Israel, la primera ventana fuera de Europa para una gran ronda por etapas.

Rubén Plaza, alicantino de Ibi que fue campeón de España en 2003 y ganó una etapa en el Tour 2015 y en la Vuelta 2015, también habla de Sylvan Adams. Plaza, un trotamundos del ciclismo que empezó en el Banesto en 2003 y siguió por nueve equipos más, es ahora el capitán de ruta del Israel Academy. Tiene 38 años y vivencias de todo tipo en el pelotón, óptimas, pésimas y mediopensionistas. Le han contratado los hébreos para que temple el pulso de sus jóvenes compañeros, apacigüe sus nervios, aporte sabiduría y horas encima de la bici. Israel pretende ser alguien en el ciclismo de la mano y la cuenta corriente de Adams.

Falta de experiencia

«No hay mucha diferencia entre el Israel Academy y el resto de equipos –cuenta Rubén Plaza a ABC–. Más o menos funcionan todos igual. Israel necesita experiencia en el ciclismo. Y más que presión, lo que tenemos es una feria cada día. La salida del Giro es el evento más importante en la historia del deporte en Israel».

Acostumbrado el país y sus habitantes a ser noticia por el conflicto con Palestina, Jerusalén vivirá mañana un golpe de efecto deportivo en su historia religiosa y geopolítica. La contrarreloj de partida terminará cerca de la ciudad vieja, cruce de caminos de lugares santos para el judaísmo, el cristianismo y el islam. En cada colina de la ciudad, en cada circunvalación, se adivina la presencia de fuerzas de seguridad que recuerdan la situación política.

Israel no posee ninguna tradición en ciclismo. Sus cuatro desiertos y su orografía propicia de colinas y montañas suaves, empieza a atraer a los practicantes del mountain bike. La Samarathon y la Epic Israel ofrecen al visitante un panorama ideal, calor, senderos pedregosos y naturaleza lejos del estrés de tráfico en Jerusalén o Tel Aviv.

«Pero Sylvan quería traer el Giro a Israel y lo ha conseguido», dice Rubén Plaza a la sombra de unos olivos en la parta alta de Jerusalén.Sylvan Adamsviste una chaqueta clara, camisa rosa y corbata dorada en la presentación de la carrera. Las autoridades lo adulan. Es el artífice. El vox populi asegura que la salida de Israel cuesta diez millones de euros. El multimillonario no habla de dinero, claro, sino de satisfacción y alegría.

Adams es como otros tantos mecenas que desembarcaron en el ciclismo por afición, por devoción a la bici. También lo mueve su pasado. Su padre era un empresario rumano dedicado al negocio inmobiliario que sobrevivió al holocausto nazi. Sylvan heredó la compañía e hizo fortuna en Canadá. A los 58 años es uno de los inquilinos habituales en la lista Forbes de los más ricos del mundo.

Hace cinco años emigró a Israel, a la tierra de sus antepasados, y aquí se ha instalado. Fundó el equipo ciclista Israel Academy, de la segunda división, ha captado al Giro de Italia para un evento único y aspira a más, según dice. «Soy un hombre impaciente y quisiera lograr nuevos objetivos en los próximos dos o tres años. Traer a Israel el Tour y también la Vuelta».