Chris Froome durante la etapa 17 el Tour de Francia
Chris Froome durante la etapa 17 el Tour de Francia

Tour de FranciaA Froome le empieza a llegar la hora

Sube al final al podio, pero paga el desgaste del Giro y ve cómo Egan Bernal pide paso para ser líder en el Sky

Cambo-les-BainsActualizado:

Si se resume el Tour de Chris Froome en imágenes, aparece primero la presentación de equipos, antes de la etapa inicial. Fue abucheado por parte del público pese a que acababa de ser absuelto en su proceso por dopaje. Ya en carrera, la segunda fotografía le vio volar junto al filo de un bolardo. Casi se queda clavado allí. Luego, las cámaras le grabaron en el suelo, rebozado sobre el pavés. Hasta le captaron el pasado miércoles echándose agua en los ojos para sacarse el picor del gas pimienta con que la policía dispersó a unos manifestantes. Con esas fotografías se completa el álbum de un Tour contra corriente para Froome, que ayer, para colmo, perdió por un segundo la contrarreloj final. Pero todas esas instantáneas son anecdóticas. La peor para él es una secuencia repetida: en ella, el joven Egan Bernal, apenas 21 años, le rescata una y otra vez en las etapas de montaña. Froome, con 33 años y cuatro victorias en el Tour, parece más lejos que nunca de lograr el quinto. El récord de Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin no peligra.

Froome es un campeón de comportamiento público ejemplar. Y viene de encadenar una serie de victorias que le coloca como uno de los mejores ‘vueltómanos’ de la historia: ganó el Tour 2017, la Vuelta 2017 y, este mes de mayo, se ha impuesto en el Giro. Las tres grandes seguidas. Pero no ha podido con el doblete Giro-Tour en la misma temporada. Hay que remontarse a Pantani, en 1998, para algo así.

Durante este Tour, cuando aún se veía con opciones de repetir triunfo en París, Froome se planteó incluso el triple salto mortal: tras ganar el Giro, si vencía en el Tour, iría a por la Vuelta. Ya no. «Ahora sólo pienso en volver a mi casa y descansar», dice. La presión de un año cargado de críticas y el desgaste del Giro le han restado fuerza. Los segundos que perdió por un corte al inicio de este Tour le colocaron detrás de su compañero Geraint Thomas en la clasificación general y en la lista interna del Sky. El galés era el ‘plan B’ del conjnto británico si Froome hubiera sido sancionado por dopaje en la pasada Vuelta. Thomas era hasta esta edición un ciclista de gran cilindrada pero baja fiabilidad. Fallaba siempre algún día. Pero esta vez no ha mostrado ninguna grieta, ni se ha caído. Su solidez ha convertido a Froome en gregario. Y el africano lo ha asumido. Sin un mal gesto.

El engranaje del Sky no se detiene. La transición de Bradley Wiggins, ganador del Tour 2012, a Froome resultó áspera. A Wiggins, pese a ser el gran símbolo del ciclismo inglés, le abrieron la puerta de salida. Froome, que tiene dos años más de contrato, puede estar ahora en esa encrucijada. El Sky ha cubierto este Tour con Thomas y ya aviva el crecimiento de un portento como Bernal. Froome, que tuvo ayer en la contrarreloj su mejor día, ha asumido este inicio de lo que parece su declive con el mismo talante que sus éxitos. Caballero británico. En el recuerdo reciente flota su cabalgada del Giro en la Finestre. El mejor día de ciclismo de 2018. No es mala manera de irse apagando. Mientras llega ese final, subirá con Thomas y Dumoulin al podio. «Es su sueño estar con Geraint ahí», dijo ayer. Caballero Froome.