El conde de Yebes
El conde de Yebes
En la muerte del conde de Yebes

Elegía de un hombre de campo

«Cuántas horas de andar, recechar... Era, como decía él, un cazador ecologista»

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«Para un hombre inteligente, el monte es como un ser silencioso que escribiera su diario.

Todo lo registra, todo lo consigna. Cualquier perturbación de su soledad deja una huella.Cualquier paso, cualquier incidente queda escrito. La ciudad, en cambio, lo borra todo. Es como escribir en el agua».

(Anónimo)

Mi padre fue, ante todo, un hombre de campo. Allí en nuestro Robledo era feliz. Siempre me decía que a él la sierra le hablaba de Dios.

Cuántas horas de andar, recechar... Era, como decía él, un cazador ecologista. Le gustaba ir a pie o a caballo, decía que es así como se tenía que hacer. Y el tiro final era lo que menos le importaba. Decía que la caza era una excusa para estar en el campo.

Conocía cada rincón de su Robledo, que decía, era el Paraíso. Se pasaba largas horas desde Los Valles, pasando por La Traviesa y hasta El Reventón. Después de mi madre y de nosotros, era el amor de su vida.

Heredó de su abuelo la pasión por el campo y su conservación, de su abuela el interés por todo lo intelectual, de su padre la disciplina militar en todo lo que hacía y de su madre la mezcla de sus abuelos además del sentido del humor.

De él hemos aprendido a querer el campo y a cuidarlo. El valor del esfuerzo y del trabajo y el saber que en esta vida, todo hay que ganárselo, independientemente de lo que tengas. La lealtad a los tuyos y la importancia de la familia. El amor a la naturaleza y el interés por la cultura.

Era como un joven al que todo le interesa. Como un niño al que todo le sorprende.

Y se ha ido de la manera que más le hubiese gustado. A lomos de Pantera, su yegua, acompañado de Pedrito, su compañero y amor de siempre, abrazado a su tierra, donde fue tan feliz.

Gracias de parte de mamá , Pedrito, Pilo, Avo, Javi y Carmen

Nos vemos pronto papá.