Perea se lamenta tras una jugada.
Perea se lamenta tras una jugada.
Cádiz CF

La pizarra del Ponferradina 0-0 Cádiz CF

Los amarillos vuelven a encontrarse con su mejor estilo en un partido marcado por la falta de pegada
Por  17:09 h.

Sobriedad al poder

Qué difícil es recuperarse de una derrota en casa en la que te han marcado cuatro goles antes de las vacaciones de Navidad. El no poder desquitarte pronto de la goleada y los días de descanso de por medio hace que todo se trastoque.

De ahí que empezar con buen pie el año es clave. Y aunque el Cádiz CF no comenzó el 2020 con victoria, si lo hizo con un empate que tiene un enorme valor.

Lo tiene porque el equipo jugaba en un campo complicado, ante un rival en buena forma y con el recuerdo de lo que pasó ante el Numancia. El punto tiene su valor de cara a reforzar el sentido y la idea de juego de un equipo que tiene que hacer de esa memoria futbolística su principal herramienta en la segunda vuelta.

1. Rocosidad desde el inicio

Los de Cervera tenían claro que tenían que salir a El Toralín sabiendo que era importante estar muy serios en labores defensivas, mayormente lo que es este Cádiz CF. Y así fue, el equipo cadista no daba lugar a las ocasiones locales, solo con algún que otro tiro lejano.

Un equipo cadista que partía con las novedades de Quezada, Cala y Alejo. Un once titular que funcionaba en labores defensivas pero que creaba muy poco peligro en el área local.

La primera parte moría con un empate a cero de dos equipos que primaban el no pasar apuros atrás, pues los huecos en el entremado de la Ponferradina eran casi que inexistentes.

2. Dosis de líder tras el descanso

En la segunda parte el Cádiz CF salía a por el partido. Sin locuras, sin perder la esencia y sin perder la posición en el campo, los de Cervera comenzaban a mandar de verdad, teniendo la pelota y llegando al área contraria con mucha más asiduidad que en la primera mitad.

Sin generar demasiadas ocasiones, los amarillos se situaban cerca de un 0-1 que no terminaría de llegar por la falta de pegada y acierto de los gaditanos.

3. El salvador Cifuentes

El último tercio del partido deparaba un final incierto con un Cádiz CF que rozaba el gol con las ocasiones de Lozano y Perea. El choque parecía ya encaminado al empate cuando otra vez los de Cervera se quedaban con diez jugadores a falta de cinco minutos del 90.

La expulsión abría la puerta a una Ponferradina que se lanzaba al ataque. El Cádiz ya jugaba con Javi Navarro, Jurado y Caye Quintana, sin que realmente los tres hicieran notarse en exceso.

El que sí se notó fue un Alberto Cifuentes que apareció con una parada excelsa a un lanzamiento de Yuri. El capitán cadista se eregía como salvador para lograr un buen punto que recuerda que la sinfonía cadista sigue siendo la misma, dirigida por el mejor director de orquesta, Álvaro Cervera.