La expulsión de Salvi marcó el desarrollo del encuentro.
La expulsión de Salvi marcó el desarrollo del encuentro.
Cádiz CF

La pizarra del Cádiz CF 2-4 CD Numancia

Los amarillos se ven superados por los errores del colegiado y los suyos propios para perder por primera vez en casa
Por  17:03 h.

El VAR, el árbitro y 10 de amarillo

Cuando el partido se rompe por cuestiones difíciles de controlar, el análisis del choque queda totalmente condicionado a ese factor que ha desequilibrado el partido. Aspecto que en su mayoría tienen que ver con decisiones arbitrales que modifican el devenir de encuentro que puede estar dejar de controlado en segundos.

Le pasó al Cádiz CF en un choque que estaba en el aire pero que se empezó a decantar con la injusta expulsión de Salvi. A partir de ahí y con el penalti absurdo de Espino, todo cambió a un choque en el que cada uno puede hacer lo que buenamente puede. La entrega hasta el último segundo y la capacidad de reacción cadista, son los mejores síntomas para pensar que este Cádiz CF sigue oliendo a lo que huele.

1. Un once de gala con Lozano

Cervera apostaba por el mismo once titular que ganó en Oviedo con la novedad de Lozano por Caye Quintana. Si bien es cierto que el hondureño lleva semanas sin ver puerta, su capacidad de trabajo es inconmensurable y eso lo sabe el entrenador. Con un Alberto Perea con la flecha hacia arriba, el Cádiz CF salía bien al partido hasta que una genialidad del manchego desnivelaba el marcador.

Los amarillos no estaban incómodos pero veían como a pesar de ir ganando sufrían mucho para robar el balón. Aun así, el Numancia apenas creaba peligro hasta que llegaba el empate gracias a la pasividad defensiva cadista, algo totalmente inaudito. Un córner en el que el zaguero visitante remata a placer sin que nadie siquiera le estorbe en el remate. Inexplicable.

2. Cambios para equilibrar el VAR

Con el empate al descanso, el Numancia salía más enchufado en la segunda parte. De un posible penalti a Salvi a una expulsión que solo puede interpretar una cámara lenta. Un pisotón que no es tal y que determina que el partido se roma porque uno de los dos equipos se queda con diez jugadores. A partir de aquí, los análisis están totalmente condicionados. Un penalti de Espino ponía el choque muy cuesta arriba para un Cádiz que veía en el campo a Querol y Quezada por Lozano y Espino.

Cervera apostaba por dar más profundidad en la izquierda con el lateral derecho y tener más capacidad de llegada con el jugador catalán que con el del Numancia, ha marcado tres goles en tres partidos. El Cádiz se rearmaba entre el desquiciamiento del árbitro, las amarillas y la capacidad de superación a pesar de un 1-3 fruto del total desorden amarillo.

3. Amor propio cadista

Con nada que perder, la lucha y la fe de este equipo no tiene límites. Ello quedó demostrado con la capacidad de entrega de los amarillos que hasta el final se entregaron buscando meterse en el partido. Querol daba alas aprovechando un fallo visitante en los mejores minutos amarillos que con diez cercaban la portería numantina.

Sin embargo, cuando más arriba te entregas, más espacios dejas atrás y eso al final se tradujo en el tanto de Higinio que sentenciaba el choque. Jurado había entrado minutos antes en la posición de mediapunta, mientras que Alex ocupaba todo el campo. Sergio también se iba a a esa banda mientras que Iza se metía por delante.

Un encuentro que cambió drásticamente por una decisión arbitral y un fallo anterior en la salida de un córner. De un partido que podía ser plácido a una derrota que debe servir de aprendizaje de cara a mantener siempre la concentración en un partido y no dejarse llevar por las decisiones arbitrales.