Correa conduce el balón ante un rival del Nàstic.
Correa conduce el balón ante un rival del Nàstic.
Cádiz CF

La pizarra del Cádiz 1-1 Nástic

Los amarillos se pierden buscando la identidad de un equipo que anda falto de idas y con un nivel individual alarmante
Por  13:02 h.

Bloqueados

Hay que echarle la moneda, sino la partida se acaba, ‘insert coin’. El Cádiz podría ser una extinta máquina de unos recreativos a la que cualquier joven de los noventa echaba cinco duros para seguir jugando. Si la partida se acababa había que echar otra moneda y parece que al equipo de Cervera las vidas se le están acabando.

La escuadra amarilla anda bloqueada y sin ideas, fruto del bajo nivel de pilares importantes del equipo que andan perdidos buscando ser lo que un día fueron. A ello hay unir la falta de adaptación de unos fichajes que sobre el tablero son una cosa que luego no se ve en el terreno de juego. Ni adelante, ni atrás, el equipo no sabe si defender mejor o atacar con precisión.

La primera media hora ante el Nástic y el debut de Jairo son los dos clavos ardiendo a los que agarrarse de un equipo que sigue siendo una verbena a la hora defender, y eso en un Cádiz de Cervera sigue siendo totalmente imperdonable.

1. El inicio, fe para el futuro

Con varias variantes en el once titular, Cervera buscaba darle un aire nuevo al equipo. Edu Ramos de forzado central, la vuelta de Aketxe, la titularidad de Agra y Lekic en punta eran las novedades de un conjunto que salía con fuerza en su estadio. Tocaba bien el Cádiz pero sobre todo robaba en líneas del centro del campo en la que este equipo sabe hacerle daño a los rivales.

Fruto de ello el primer tanto de Alex que no debió ser el único pues el Cádiz tuvo llegadas para hacer algún que otro gol más. La pena fue el tanto de un rival que aprovechó la que tuvo para amarrar el empate y tirar al traste las esperanzas de ganar cadistas.

2. Sin respuesta tras el empate

Lo peor del partido y es mucho decirlo porque prácticamente fue la nota predominante tras el gol del colombiano del Nástic Luis Suárez. El Cádiz prácticamente desapareció del mapa con el gol visitante. Cierto es que tuvo algunas ocasiones, también el Nástic con una oportunidad de Uche en el último suspiro, pero al equipo se le notó totalmente perdido.

Sin ideas para atacar ni para hacer daño. Salvi está a años luz del extremo incisivo y rápido que fue, José Mari no es ni su sombra, y así otros jugadores que se contagian del nivel del resto. Los fichajes haciendo la guerra por su cuenta y con falta de adaptación. Un equipo aburrido, impreciso y sobre todo muy dubitativo. Mal asunto.

3. La aparición de Jairo y dos puntas

Como no todo puede ser malo, lo mejor del partido fue el debut de Jairo con la camiseta de amarilla. Aunque se le vio con una falta de ritmo brutal, cosa lógica, el ex del Extremadura dejó detalles de su desparpajo y velocidad. Se ve que puede ser un jugador interesante aunque el problema es que juega en la misma posición de un Manu Vallejo que, a pesar de la irregularidad, sigue siendo de lo mejor del Cádiz en ataque.

El debut de Jairo contrastó con Lekic y Barco en punta. Desastre total, ni uno ni otro. El serbio estaba totalmente cansado y Barco se peleaba consigo mismo. Cervera no fan de jugar con dos puntas pero ayer no le quedó más remedio.