Dos empleados del Cádiz CF cargan con el Trofeo Carranza.
Dos empleados del Cádiz CF cargan con el Trofeo Carranza.
Cádiz CF

Trofeo femenino

"Piruetas del destino, a sus sesenta y cinco años de vida el Trofeo Carranza se nos hace femenino. Quién lo iba a decir"
Por  15:49 h.

Visto el triste deambular que durante los últimos lustros ha padecido el Trofeo Carranza, el progresivo desprestigio de su pasada grandeza, el deterioro sonrojante del que fuera ‘Trofeo de los trofeos’, estaba claro que en algún momento habríamos de asumir su condición de periclitado.

Lo que nunca esperábamos es que la definitiva puntilla que viniera a finiquitar la prolongada agonía de tan insigne acontecimiento deportivo, se presentase envuelta con los solemnes lazos de la más imprevisible de las ocurrencias. Un torneo femenino. Ahí queda eso. Con todos los respetos que merece la práctica de todo tipo de deportes por ambos sexos, en igualdad de medios y oportunidades, se antoja, cuánto menos, extravagante la salida encontrada ante la encrucijada de organizar una nueva edición del trofeo.

Afortunadamente, lejos queda ya aquella sarcástica proclama, tan distante de lo políticamente correcto, por fortuna, y tan cercana a lo indecoroso, por desgracia, de que el fútbol femenino ni era fútbol ni era femenino. Nada más opuesto a la realidad. La reciente edición del Mundial de selecciones femeninas disputado en Francia, que con tanto interés hemos seguido los aficionados, ha venido a demostrar lo mucho que ha avanzado el aspecto táctico, físico y técnico de las jugadoras. Sus partidos son, cada vez, más intensos y emocionantes, lo que los convierten en espectáculos muy atractivos.

Por otro lado, los medios de comunicación han decidido impulsar la promoción de este deporte y cada semana podemos ver por televisión algún partido de su máxima categoría nacional. Pero, a pesar de todos los esfuerzos y admitiendo su incuestionable progresión, el fútbol femenino no es comparable, en la actualidad, con el fútbol por antonomasia, universal, masculino. Ni en la potencia y precisión que alcanza el propio juego, ni en la pasión que desata ni en la multitud de seguidores que genera. Algún día, puede que se acerquen mucho más, incluso que se equiparen, pero constituiría un craso error obviar la evidencia. Piruetas del destino, a sus sesenta y cinco años de vida el Trofeo Carranza se nos hace femenino. Quién lo iba a decir.