Garrido jugó su primer partido como titular tras su lesión.
Garrido jugó su primer partido como titular tras su lesión.
Cádiz CF

En pos del ascenso

El Cádiz CF jugó uno de sus mejores primeros tiempos de la temporada
Por  16:38 h.

Resurrección in extremis, campana de gloria jubilosa, salvífica y matinal. Así, con la alegría que por fin clausura una prolongada pasión, la afición cadista estallaba de júbilo cuando su primorosa perla negra hilaba el oro de su magia con un disparo cruzado, raso, certero, ajustado, en el último suspiro.

Feliz broche para un encuentro sufrido, emotivo, desconcertante, que contó con dispares alternativas en su desarrollo, hasta el punto que pudiera decirse que se vivieron diversos partidos dentro de uno mismo. Dio éste comienzo con la salida en tromba de un Cádiz que llevó la iniciativa del juego, que se adelantó en el marcador y que apabulló por calidad y anticipación a su rival, quien se vería incapacitado para acercar el balón a las proximidades del área local durante toda la primera parte.

El uno a cero con el que se llegó al descanso no reflejaba los sucedido sobre el césped, pues los amarillos sumaron méritos y ocasiones más que suficientes para arribar al asueto con un tanteo más abultado. Esos primeros cuarenta y cinco minutos desplegados frente al Numancia, tal vez constituyan uno de los períodos más completos que el Cádiz CF haya ofrecido en Carranza durante bastante tiempo.

Pero bastó una descoordinación defensiva tras la reanudación para que la contienda se igualara y los locales entraran en una fase de agarrotamiento e imprecisión, como ese púgil que recibe un golpe neto e inesperado y permanece todo el asalto aturdido, lento y anonadado.

El equipo perdió el sitio y la iniciativa y no hallaba la manera de urdir fisuras en la defensa contraria. Hasta que, espoleados por las alas que les otorgó la afición y plenos de fe en sus posibilidades, los gaditanos acometieron un decisivo arreón final, con el que acorralaron a su adversario y encontraron, en última instancia, la victoria. Peldaño superado antes de acometer las siete finales que restan en pos de la consecución del único objetivo posible a estas alturas, el ascenso. Capacidad desde el banquillo, calidad en la hierba y entrega en la grada sobran para ello.