El Cádiz CF inicia una nueva temporada en Segunda.
El Cádiz CF inicia una nueva temporada en Segunda.
CÁDIZ CF

Los peligros del sistema

El Cádiz CF inicia una nueva temporada en la categoría de plata del balompié nacional
Por  14:45 h.

Múltiples se presentan los caminos, diversas las variantes que un equipo puede emprender para alcanzar el objetivo supremo en fútbol que consiste en obtener la victoria. Desde el vistoso y ofensivo ‘Tiki Taka’ hasta el más defensivo y rudo ‘catenaccio’, cualquier sistema resulta válido si es capaz de proporcionar las herramientas necesarias para superar al rival. Al menos, esto es lo que demuestra el devenir histórico de este deporte, cuya tendencia general ha consistido en otorgar paulatinamente más importancia a la condición física y al esfuerzo colectivo que a la genialidad e inspiración individual. Pero existen maneras austeras de entender el fútbol, concepciones obcecadas, lindantes en el inmovilismo, que necesitan el obligado cobijo del éxito para que puedan ser asimiladas.

Una afición sólo podría aceptar y comprender que su equipo renuncie de manera sistemática a cualquier atisbo de toque y protagonismo si al final alcanza la victoria. Los goles y los puntos en el casillero hacen olvidar, en último término, la forma en que éstos se han conseguido. El problema viene cuando a un fútbol rácano, en el que los laterales apenas pueden subir, los centrocampistas parecen obedecer la orden de no intentar un cambio de orientación y los extremos se ocupan más en defender que de atacar, no le acompañan los resultados. Entonces, a la asumida resignación por la escasa brillantez del juego, habría que añadir la decepción y ofuscación que provocan la derrota.

Un sistema en el que los jugadores de calidad como Aketxe o Perea sobran en la plantilla y en el que a un fichaje como Jurado va a resultar muy difícil encontrarle una ubicación en el once titular. Condenar a la grada a la contemplación de un fútbol ramplón y a soportar cómo cualquier rival supera en posesión a su equipo conlleva un desgaste enorme para la hinchada. Y es peligroso. Sobre todo si al final ni siquiera se ganan los partidos.