Fali celebra el gol que abrió la victoria ante Las Palmas.
Fali celebra el gol que abrió la victoria ante Las Palmas.
Cádiz CF

Imprevisto y maravilloso

Habrá que estar preparado para el día en que las cosas dejen de salir como hasta ahora
Por  18:55 h.

Ni el más optimista de los optimistas habría podido augurar un inicio de temporada tan fulgurante, tan portentoso como el completado por el Cádiz CF. Verificado ya más de un cuarto de competición, nuestro equipo sigue a lo suyo, engrosando sin descanso el ya prolijo capítulo de victorias, en una proliferación inaudita, imprevista, maravillosa. A veces con más apuros, a veces con más fortuna, pero siempre con encomiable esfuerzo, los amarillos han acostumbrado  a su afición a que los puntos acaben depositados en el abultado casillero amarillo.

Contemplar la tabla de clasificación y advertir la descomunal ventaja adquirida a los perseguidores supone un acto de superación a la superlativa estupefacción, un proceso de creencia en el más arcano de los misterios, un acto de fe absoluto en que lo inimaginable por quimérico puede convertirse en cierto. Y la fe del cadismo no conoce límites. No los tuvo en momentos críticos de tribulación y zozobra ni los tendrá ahora cuando por fin sonríen los tiempos de bonanza.

Período de exaltación y disfrute, cuya luminosa aureola no debe cegar la fragilidad con que en el fútbol se manifiesta lo real ni el carácter perecedero de sus éxitos y fracasos. Por lo que habrá que estar preparado para el día en que las cosas dejen de salir como hasta ahora y el equipo ponga fin a su racha victoriosa. Que puede ocurrir en cualquier momento y, tal vez, en el partido que menos lo merezcamos.

Pero este año se advierte un Cádiz compacto y aguerrido, letal en ataque y sin fisuras defensivas, que ha asimilado a la perfección el genuino tipo de juego propuesto por Cervera, hasta el punto que a veces pareciera que los jugadores desplieguen en cada jugada los mandamientos infusos de su entrenador. Con una plantilla de acreditada calidad y minuciosamente compensada y con una manera de afrontar los encuentros tan meridiana y característica, el futuro no encuentra otro adjetivo que el de esperanzador. Restan muchos partidos, nos aguardan múltiples batallas, pero las bases parecen muy sólidas para optar con garantías al premio final.