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Cádiz CF

Imperativas circunstancias

La profusión de lesiones musculares, que ya empieza a afectar al funcionamiento del equipo, ha adquirido un cariz de suma preocupación, por lo que urge un análisis certero de sus motivos y su consiguiente y rauda subsanación
Por  17:35 h.

En un contexto árido y bajo un discurrir espeso, transcurrió el duelo matinal frente al Fuenlabrada, que vino a significar la tercera derrota del Cádiz esta temporada. Un partido que ya venía marcado por las numerosas bajas que presentaba el cuadro amarillo, por lo que el once configurado, más que a un esquema preconcebido, hubo de obedecer al dictamen ingrato de tan imperativa circunstancia. De tan prolijo capítulo de obligadas ausencias, tal vez las de Iván Alejo y Salvi constituyeran las más significativas, pues sin ambos sobre el campo, quedaba imposibilitado nuestro mejor recurso ofensivo, que es el juego veloz por las bandas. Esta enojosa profusión de lesiones musculares, que ya empieza a afectar al funcionamiento del equipo, ha adquirido un cariz de suma preocupación, por lo que urge un análisis certero de sus motivos y su consiguiente y rauda subsanación. Cierto es que la plantilla es amplia y compensada, pero no podemos afrontar todos los encuentros con tantísimos jugadores convalecientes en la enfermería. Ello supone otorgar demasiada ventaja al rival. Y, algunas veces, éste puede aprovecharla. Como ocurrió el pasado domingo, que cuando todo indicaba que se arribaría al final con el empate, bastó la única jugada medio elaborada por los locales en todo el partido para que los puntos se quedaran en casa. De manera injusta e inesperada, pues los noventa minutos transitaron entre los cauces de un fútbol rácano, trabado y de escaso peligro en las áreas. Un juego que el Cádiz tan bien domina y del que tanto beneficio extrae cuando roba en terreno contrario y sorprende con transiciones rápidas y certeras. Pero en esta ocasión carecía de las armas apropiadas para ejecutarlo con solvencia. Aún así, lo que más llamó la atención fue que los momentos de mayor contrariedad, justo tras la expulsión de Rhyner primero, y al encajar el gol, después, en lugar de causa de abatimiento constituyeron fuentes de revulsivo para dar un paso al frente y tomar las riendas del duelo. Un equipo espoleado ante la dificultad que garantiza gran margen de confianza.