Servando y Álex, tras el segundo gol recibido en Barcelona.
Servando y Álex, tras el segundo gol recibido en Barcelona.
CÁDIZ CF

Enésima decepción

Jugadores y entrenador del Cádiz CF deben tomar nota de lo acontecido en Barcelona y buscar los remedios adecuados para esta recta final
Por  13:25 h.

Tan feliz se encontraba la afición cadista tras el buen partido realizado la semana anterior frente al Zaragoza, tan ilusionada se hallaba con la palpable mejoría ofrecida por su equipo respecto a partidos anteriores, tan positivas y renovadas expectativas se habían vuelto a generar, que el petardo del Miniestadi ha constituido todo un mazazo en los ya sufridos lomos de la hinchada.

Con esto se venía a confirmar que la última victoria en Carranza no significaba más que un efímero paréntesis, un oasis de buen fútbol en un desolado páramo, cuya extensión abarca el dilatado kilometraje de toda una segunda vuelta. Cuando parecía que el Cádiz CF iba a enderezar su rumbo en este decisivo tramo final de temporada, volvió a ofrecer a sus múltiples incondicionales la enésima decepción como equipo visitante, incapaz de mostrar una imagen distinta a la ya habitual de conjunto ramplón e inoperante. Con el tremendo agravante de que, justo en ese partido, se cometieron tres errores garrafales que fueron penalizados con sendos goles del rival. Pifias que nuestro equipo, siempre tenso, concentrado y expeditivo en defensa, no suele cometer.

Pero en el fútbol no todo se puede controlar y hasta el equipo más exhaustivamente organizado no está exento de verse sometido, sorprendido, por los hados veleidosos de un accidente inesperado. Alguna vez nos tendría que ocurrir y sucedió este fatídico domingo por partida triple. Por lo que habría que aceptarlos como lo que son, funestos lances de un juego imprevisible. Lo que sí ha de mover a la preocupación es que el equipo, obligado a lanzarse en pos de la remontada y salvo el gol anotado en las postrimerías, no fuera capaz de generar ocasiones de peligro durante toda la segunda parte. Esa falta de fluidez, de confianza, de precisión y de rapidez en la circulación del balón es la verdadera losa que ha despeñado al Cádiz CF de la cima clasificatoria.

Jugadores y entrenador deben tomar nota de lo acontecido y buscar los remedios adecuados para estas dos trascendentales citas que nos aguardan.