El Cádiz CF necesita el calor de su afición este domingo en el Carranza.
El Cádiz CF necesita el calor de su afición este domingo en el Carranza.
CÁDIZ CF

Con el aliento unánime

Carranza ha de vibrar como en tantas ocasiones estelares para conducir al Cádiz CF a la victoria
Por  8:00 h.

Nunca el corazón amarillo del cadismo había latido con tanto fervor bermellón, con tanto sentir carmesí como en la noche del pasado lunes frente a la pantalla. Infructuoso y frustrado ímpetu en pos de un Mallorca que, a pesar de merecer la victoria, perdía como mandan los cánones de la catástrofe, de penalti y en el último minuto. Circunstancia que sitúa al Cadiz CF en la obligada tesitura de conseguir, casi con toda seguridad, sendos triunfos en los dos partidos que faltan.

Agónica recta final, a la que se ha llegado con la rémora demoledora de la pertinaz sucesión de empates cosechados. Cuánto nos acordamos ahora de los puntos que se escaparon frente a Lugo, Córdoba, Rayo Majadahonda… que hubieran bastado para afrontar estas jornadas definitivas con suficiente holgura clasificatoria.

A pesar de ello y pase lo que pase, los 64 puntos ya conseguidos, cifra que iguala el techo alcanzado en ambas temporadas precedentes, sitúan el listón de lo logrado a una altura más que notable. Lo que pasa es que se ha estado tan cerca, se ha sentido tan al alcance la consecución del objetivo, que no deja de resultar desolador advertir como éste se ha ido escapando de manera progresiva, cómo da la sensación que se va escurriendo entre las manos lo que tan bien sujeto parecía.

Pero el equipo se encuentra física y moralmente capacitado para alzarse con el triunfo frente a Extremadura y Sporting, y hasta afrontar las eliminatorias de ascenso cargado de fe y convencimiento en sus posibilidades. A pesar del fatídico presagio de episodios precedentes, cuando nos jugábamos toda la temporada frente a equipos que nada les iba en el envite, quien no recuerda lo ocurrido frente a Hércules, Sevilla Atletico, Granada…

La afición confía plenamente en que los amarillos afronten estos duelos con la total determinación, serenidad y confianza que la extrema situación requiere. El próximo domingo, Carranza ha de vibrar con el aliento unánime y multitudinario de unos graderíos que, como en tantas ocasiones estelares, sabrán conducir a su equipo a la victoria.