Cervera explica un ejercicio a sus jugadores.
Cervera explica un ejercicio a sus jugadores.
Cádiz CF

El camino del triunfo

Tan válido es el excelso tiquitaca como el catenaccio descarado
Por  15:10 h.

En el fútbol, como en el resto de la vida, todos los caminos, por muy contradictorios que parezcan, pueden conducir a Roma. Cualquier itinerario, cualquier ruta que se emprenda, siempre resultarán válidas si su meta final es la feliz llegada a la ciudad imperial y eterna. Del mismo modo, cualquier conducto, táctica o estrategia que se emplee para alcanzar el definitivo objetivo del gol, imperecedera capital de todos los estados futbolísticos, han de adquirir el unificador rango de lo plausible.

Por tanto, si finalmente permiten alcanzar la victoria, tan aceptables son los sistemas austeros, sobrios y defensivos como los alegres, preciocistas y ofensivos. Tan válido es el excelso tiquitaca como el catenaccio descarado, pues lo que realmente interesa, lo que da la gloria en este juego no es otra cosa que alzarse con el triunfo.

Lo que ya resulta más difícil de comprender es la obstinación en un sistema, persistir en el camino de una senda que ya se ha advertido extraviada. Así, no deja de causar sorpresa el empecinado empeño de la selección española en interpretar el fútbol de una manera muy concreta y singular, con el que un día se consiguieran eurocopas y mundiales, pero que ya se advierte caduco y trasnochado. Los rivales aprendieron a contrarestarlo y nuestros jugadores parecen incapaces de ofrecer variantes al consabido juego de toque.

No se puede pretender ganar grandes torneos internacionales a base de sucesivos ronditos en todas las parcelas del campo, mientras se carece de todo indicio de rigor defensivo. Cada vez que el contrario roba un balón, significa otorgarle un salvoconducto para que se plante en el área con el camino expedito y origine una clara ocasión de gol. Antitética situación a la ofrecida por el otro equipo de nuestros pesares, el Cádiz CF, que tan pocas modificaciones sabe ofrecer a su estilo expeditivo de intensidad y orden exhaustivo. Sin necesidad de renunciar a las formas que caraterizan a un equipo, éste debe asumir que mientras más variables ofrezca su juego, más despejado quedará el camino del triunfo. Que, como a Roma, todos pueden conducir a él.