El Cádiz CF no jugará el 'play off' de ascenso.
El Cádiz CF no jugará el 'play off' de ascenso.
CÁDIZ CF

Bonito mientras duró

La afición del Cádiz CF, aturdida y estupefacta, aún parece no creerse lo sucedido al final de la temporada
Por  15:40 h.

Como náufrago agotado e impotente que careciera de ese último halo de fortaleza para arribar la orilla, el Cádiz CF perecía en su último y definitivo intento de pisar la arena. Tantas millas recorridas de tranquila y esperanzadora singladura para, al cabo, acabar ahogándose cuando ya atisbaba cercana la costa deseada.

El calvario que para el equipo supuso el Nuevo Los Cármenes no constituyó más que el lógico corolario del prolongado ‘vía crucis’ que durante tantas jornadas precedentes había padecido. Todo lo ocurrido sobre el césped el pasado sábado parecía como una película de temática obstinada y repetida, de cuyo triste guión fuera imposible salir: inoperancia en ataque, fútbol previsible, lento y tedioso, multiplicación funesta de lesiones…Por eso, y a pesar de la confiada ilusión con que la hinchada cadista afrontaba la cita de Granada, la exigua cifra de puntos conseguidos y la penosa imagen ofrecida durante toda la segunda vuelta no podían invitar a demasiado optimismo.

Y la estadística, fría y terca, impuso la lógica de sus datos. El Cádiz CF necesitaba ganar ese postrero y decisivo partido a domicilio, pero ese logro, que durante meses de competición se había conseguido de manera solvente y fluida, vino a convertirse, en el último tramo de ésta, en una meta poco menos que inalcanzable.

De los recientes doce encuentros disputados fuera de casa, sólo fue capaz de obtener una victoria, en el ya lejano desplazamiento a tierras leonesas, y para la que hubieron de interceder los favorables hados de la fortuna. Fatídico 2018, en cuyo transitar por sus seis meses transcurridos, el Cádiz CF ha procedido a dilapidar la frondosa cosecha de puntos sumados en el año anterior y que lo llevaron a auparse a la zona privilegiada de la tabla clasificatoria. Desbordadas expectativas que se fueron diluyendo a medida que el largo campeonato avanzaba y que vinieron a confluir en el duro varapalo, en la tremenda decepción del infructuoso último suspiro. Fue tan bonito mientras duró y fue tanto el tiempo que duró, que la afición, aturdida y estupefacta, aún parece no creerse lo sucedido.