El Rayo controló el encuentro ante el Cádiz CF en todo momento.
El Rayo controló el encuentro ante el Cádiz CF en todo momento.
Cádiz CF

Amplio margen de mejora

Los cadistas volvían a ubicarse en ese particular potro de tortura de su sofá familiar para contemplar y sufrir un nuevo duelo de su equipo
Por  17:45 h.

Escapados por fin de ese extraño túnel de tres meses de duración y que todo lo detuvo, de manera paulatina, progresiva, vamos retomando los usos, costumbres y pasiones que tanto frecuentábamos. Actividades, rutinas y padecimientos, entre los que el Cádiz CF y su particular calvario de ilusiones y pesares ocupa un lugar obligadamente destacado, intrínsicamente primordial.

Como si el tiempo se hubiera comprimido, como si el anterior partido disputado frente al Lugo constituyera un capítulo enlazado a la actual continuidad, el fervoroso colectivo de seguidores cadistas volvía a ubicarse en ese particular potro de tortura de su sofá familiar para contemplar y sufrir un nuevo duelo de su equipo. Y como casi siempre ocurría, éste transcurrió plano y tortuoso, cincelado a golpes de imprecisiones, con fútbol rácano, previsible, elemental.

Cuando se concede la iniciativa al rival y toda opción de ataque se reduce al robo y la salida rauda al contragolpe, todo se empieza a derrumbar si los jugadores no logran hurtar el balón. Y si ésto, y tras mucho esfuerzo, alguna vez ocurría, la presión asfixiante y coordinada de los rayistas desbarataba cualquier intento de combinación progresiva del cuadro local. Hasta el punto que verificar más de dos pases seguidos con limpieza constituyó un episodio casi inédito a lo largo de todo el encuentro. Circunstancia a la que, paradójicamente, pudo contribuir el perfecto estado del césped del Carranza, tan uniforme, tan cortado, tan regado, que convierten su superficie en pista casi deslizante donde el balón rueda velocísimo y donde los controles a bote pronto adquieren extrema dificultad.

Particularidades que otorgan cierta ventaja a futbolistas que poseen una depurada técnica individual, por lo que la balanza, en este aspecto, se decantaba a favor de los centrocampistas vallecanos. También pareció que el nivel físico de algunos jugadores aún no ha encontrado su tono ideal, por lo que el bloque tendía a descomponerse y a recular sobre su área más de lo deseado. Cúmulo de motivos que confluyeron en esta primera cita postconfinamiento y que evidencian el amplio margen de mejora que aún resta para alcanzar el objetivo.