El Cádiz CF estrenó en Alcorcón su segunda equipación.
El Cádiz CF estrenó en Alcorcón su segunda equipación.
Cádiz CF

Aciaga noche

El partido del Cádiz CF fue tan horrible como el color de la camiseta con la que nos sorprendieron
Por  18:44 h.

Frenazo en seco, bofetón rotundo e inesperado que nos remite de bruces a la lona amarga de la realidad. Noche amarga en Alcorcón, que nos viene a despertar del prolongado sueño eufórico del liderato y que vuelve a recordar, por si el frenesí del éxito hubiera enturbiado la memoria, lo exigente, dura e imprevisible que es la segunda división.

Noche triste, en la que todo lo susceptible de salir mal salió mal, con el agravante pernicioso de manifestarse en su versión más contumaz y multiplicada. Noche extraña de un Cádiz CF plano, errático, precipitado y sin fortuna. Noche gris, como el color de la horrible camiseta con que nos sorprendieron.

La primera sensación de inquietud ya se transmitió al repasar la alineación elegida para afrontar el choque, no tanto por la suplencia inesperada de los hombres más en forma del plantel como de la ausencia en el titular de jugadores con capacidad técnica para bajar y circular con garantías el balón. Un once que abocaba de antemano a un partido físico, espeso, de poco fútbol y mucha concentración, en el que el esférico discurriría de un lado a otro a modo de frontón y en el que tomaría ventaja aquél equipo que menos errores cometiese.

Pero nadie podía imaginar que todos los desaciertos vinieran a confluir en el bando cadista, conjunto éste siempre reconocible por el celo que deposita en el cuido de todos los detalles del juego. Tras el más que dudoso penalti señalado a Garrido, el momento clave del encuentro estalló con la expulsión de Bodiger y el inmediato segundo gol de los locales, que dejó ya a los visitantes estupefactos y ayunos de capacidad alguna de reacción. Lo que sucedió a partir de ahí consistió en una espiral de contratiempos, acentuada con la enojosa exhibición arbitral y su delirante interpretación de las nuevas normativas, únicamente aplicadas si constituían menoscabo para los intereses de los gaditanos.

Con todo, la peor noticia de tan aciaga noche radica en las sanciones que habrán de cumplir los expulsados, sobre todo de Espino, que tan destacada labor venía desempeñando.