El VAR 'debutó' en Carranza la primera jornada.
El VAR 'debutó' en Carranza la primera jornada.
Cádiz CF

El VAR es como una borrachera

'Habrá que asumir que estamos en dos fútbol diferentes. El de toda la vida, el que se ve a tiempo real, y el que se ve a cámara lenta'
Por  11:48 h.

Esta semana escribo para pedir. No a Tebas, ni a Rubiales, ni siquiera a Velasco Carballo, sino a la afición futbolística en general, y a la cadista en particular. No se enfaden con el VAR. Es innecesario y sería un disgusto gratuito. Tómenselo como si de una borrachera se tratara. Porque las decisiones del VAR producen el mismo efecto. A veces en la borrachera hay a quien le da por enfadarse y otras por reírse y tomárselo todo a coña.

El propio Cádiz CF ha vivido en un mismo partido, en menos de 30 minutos, las dos caras de la moneda. Fue en Santander y hubo una decisión en contra que pudo enfadar y otra a favor en la última jugada que produjo subidón. O el pasado domingo, que en una jugada aparentemente inocua, cuando la mayoría esperaba el “¡jueguen, jueguen!” del colegiado, el pinganillo sonó, el árbitro paró y fue a mirar la pantallita mientras la grada se lo tomaba a coña entre palmas y gritos de “que lo pite, que lo pite”.

El VAR ha venido para mejorar el fútbol, dicen. Cierto es que en los fueras de juego se ha podido mejorar, aunque particularmente sigo sin ver natural que una pulgada de la bota de un jugador adelantada al contrario pueda anular un gol. Impera el parón de la imagen por micromilésima de segundos al dinamismo del juego natural.

Aceptando aún así que se ha mejorado en eso, el VAR sigue estando sujeto a la interpretación arbitral. Capaces de interpretar que la jugada a Caye Quintana era penalti y que el agarrón en Mallorca a un jugador del Madrid no lo era. Y de la interpretación de las manos dentro del área mejor ni hablar, porque el kilombo ya es sublime.

Habrá que asumir que estamos en dos fútbol diferentes. El de toda la vida, el que se ve a tiempo real, y el que se ve a cámara lenta. Con el inconveniente de que en el que va a cámara lenta encima entra esa palabra mágica que lo soporta todo, o nada (según), que se llama interpretación.

Y como en Cádiz sabemos interpretar bien el fútbol, y lo que se nos ponga por delante, por eso escribo para pedir que nadie se enfade, que el VAR se interprete como los efectos de una borrachera, porque unas veces el efecto es arisco y otras alegre…. Tirando a la coña. Y es que el resumen final podría ser como dice Tomás Guash en Cope muchas veces: “El fútbol es un porro”.

Mauricio García

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