'Choco' Lozano en una acción del partido ante el Huesca
'Choco' Lozano en una acción del partido ante el Huesca
CÁDIZ CF

Rendido a usted, señor Lozano

Me parecía que el delantero hondureño tenía mejor representante que fútbol en las botas, pero ahora me trago una a una esas palabras y expreso mis disculpas públicamente
Por  12:26 h.

Hasta en dos ocasiones he escrito que me parecía que el ‘Choco’ Lozano tenía mejor representante que fútbol en las botas. Lo hacía con el deseo de tenerme que tragar mis palabras. Han bastado varias titularidades, un par de goles y, sobre todo, la actitud del jugador para que un servidor se trague una a una esas palabras y exprese mis disculpas públicamente. La crítica fue pública, las disculpas también deben serlo.

Cervera, el antes discutido y ahora rey de la banqueta cadista (esperemos que siga siendo el rey cuando vengan maldadas), ha conseguido meter al jugador hondureño en la dinámica de la ‘La Lucha No Se Negocia’. A eso se le suma la calidad que tiene y parece que el Cádiz CF ya tiene ese ‘9’ que andaba buscando. Un jugador nada indolente, luchador y con la calidad suficiente para ver puerta. Con la tranquilidad, además, de que en el banquillo cuenta con un recambio peleón, rápido, que va a por todas y que como buen delantero tiene la portería entre ceja y ceja, como es Nano Mesa.

Solo falta recuperar a Jurado. Qué bueno sería que un jugador de su calidad y experiencia entrara en la dinámica de la ‘LLNSN’ y funcionara. Creo que la parroquia cadista disfrutaría mucho, porque en el fondo, por muy luchadores que seamos, un salpicón de calidad gusta. ¿O no gustan esas vueltas con balón controlado de Álex, por ejemplo? A nadie le amarga un dulce.

Del fútbol en sí que practica el equipo, el Cerverismo, está casi todo dicho, sobre todo las últimas semanas. Es verdad que todo el mundo sabe a lo que juega el Cádiz CF, pero tiene que ser desesperante para el entrador contrario saber a lo que te enfrentas, trabajar la semana para contrarrestarlo y al cabo de los 70 minutos verte perdiendo aún sabiendo lo que podía pasar.

Una de las claves es la solidaridad de los onces que están sobre el césped. Una solidaridad también cada vez más contagiada a la grada. Algo que el equipo sabe. Algo que el propio José Mari, conocedor ya de la idiosincracia cadista, demostró jaleando desde el banquillo a una grada que estaba demasiado tranquila en el último partido en casa con el Huesca. Y es que cada vez somos más ‘cholistas’. Hasta en eso.

Ya sabemos a lo que juega el equipo. Hemos aceptados todos, algunos a regañadientes, que somos cerveristas. Ahora, empujemos en un córner como si fuera un penalti y en un corte defensivo como si fuera una ocasión de gol. Nos podemos divertir. Y repito, mis disculpas a don Anthony Rubén Lozano Colón.