Espino celebra el gol de la victoria en Almería.
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Cádiz CF

Soy del Cádiz CF y no me gusta el alcohol

'La competitividad y el querer ganar no está reñido con la deportividad, el buen humor o la simpatía'
Por  17:50 h.

Sí, soy del Cádiz cf y no me gusta el alcohol. Me gusta tomarme una cerveza con mis amigos fuera del estadio antes del partido, compartir charla, pero no me gusta “emborracharme” dentro del estadio. Voy a ver fútbol, a aplaudir o lamentarme, a ver a mi equipo competir y por tanto, el resultado sí me importa. La línea entre la deportividad/buen humor y la indolencia/hacer el payaso no es delgada, aunque algunos crean que sí. Y una parte de esa línea a mí, personalmente, no me gusta. Es más, la odio. Y por eso odio ese maldito cántico de “alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos….”.

A la afición del Cádiz CF, calificada de simpática en el resto del año, no le ha ido nada bien cuando ha pasado de la simpatía al payasismo. Ejemplos hay. ¿Se acuerdan de esa imagen de la gente en la grada de preferencia siguiendo al linier? Sacó las carcajadas de más media España, pero la realidad es que ya el equipo estaba hundido, descendido. Muy simpáticos, pero abocados a lo que después lamentábamos diciendo “no merecemos estar por esos campos de Dios”. ¿Por qué no? ¿Porque nos entretuvimos en la grada con el linier?.

Más tarde llegó el maldito cántico del “alcohol”. Y mientras más de media España se reía con la ocurrencia (para mí indolencia), en pleno mercado invernal el presidente vendía a las dos estrellas (Pavoni y Lucas Lobos) mientras la grada se “emborrachaba”. Luego vino la hecatombe en forma de descenso al infierno futbolístico nuevamente. Eso sí, los “borrachos” ya no eran tan felices y se empezaron a dar cuenta de que el resultado en una competición sí que importaba.

La última liguilla de ascenso de segunda B (de la mano de Cervera, conviene no olvidarlo tampoco) el “alcohol”, ya desterrado por entonces tras purgar la resaca varios años en la categoría, dejó paso a animar sin indolencia, compitiendo, jaleando un córner como una ocasión de gol o un corte defensivo como una victoria momentánea dentro de los 90 minutos de contienda.

La competitividad y el querer ganar no está reñido con la deportividad, el buen humor o la simpatía. Sí lo está con la indolencia y el pasotismo. Al fútbol, ese bendito deporte, hay que tenerle respeto, pero también a los tuyos. A los que entrenan durante la semana para intentar ganar el domingo con “tu” camiseta. La falta de respeto y la indolencia, tanto dentro como fuera del terreno de juego, se termina pagando. Por eso creo firmemente que es necesario empujar todos a una. Desde el respeto y el buen humor, pero desde la competitividad siempre. Al menos durante los 90 minutos de partido.

Espero, por el bien del Cádiz CF, no volver a escuchar ese puñetero cántico del “alcohol” ahora que hemos aprendido a que el resultado “sí” que importa. Y mucho. Además, si hemos comprado la filosofía del profesor Cervera, eso de la La Lucha No Se Negocia, os puedo asegurar que “borracho” se lucha peor. Mucho peor.