José Alonso, central del Cádiz CF B.
José Alonso, central del Cádiz CF B.
CÁDIZ CF

El Cádiz CF ganó

Hay que dar cariño a los niños del B, ilusionarlos y que se conviertan en futuro inmediato del club
Por  16:22 h.

Es verdad que el primer equipo perdió en la última jugada de su partido en Albacete. En un partido que no fue malo se perdió, porque el fútbol al fin y al cabo está lleno de pequeños matices que te hacen ganar o perder. El viernes pasado la moneda no cayó de nuestra parte como ha pasado en otras ocasiones. Pero el Cádiz CF no perdió. El Cádiz CF, como club, ganó.

Y digo que ganó porque el filial, ese que está con una plantilla de jovenzuelos en una categoría tan puñetera como es la Segunda B, donde talluditos del primer equipo estaban no hace tanto, sacó su partido adelante y está ahí asentadito en la mitad de la tabla. Por tanto, el club ganó, porque los jovenzuelos están en esa puñetera categoría que los está haciendo coger experiencia. Y es que no es lo mismo ir a jugar contra la Peña Lebrijana en Tercera que ante equipos de Segunda B, un fútbol ya profesional, por mucho que cuenten que es semiprofesional.

La afición cadista siempre ha demandado canteranos. Y por ello ha jaleado desde la grada cuando ha saltado alguno con el primer equipo. El último ídolo canterano ha sido Manu Vallejo, sin ir más lejos. Para para eso, para tener cantera hacen falta varias cosas. Una de ellas es que los que despunten no se nos vayan a otros clubes por cuatro perras gordas, y la otra, quizás fundamental, es estar en una categoría competitiva que te permita tirar de ellos sin que el salto futbolístico sea abismal cuando se produzca esa llamada.

De los mejores filiales amarillos que recuerdo (con permiso de otros por mi desmemoria) fue el de Ramón Blanco, con los Kiko, Javi Germán, Mateos, Arteaga, Escobar, Real, Fali…. Hizo una temporada ejemplar, aunque no consiguió el ascenso a Segunda B porque el gran núcleo subió al primer equipo para rescatarlo de un descenso en ciernes. Recuerden eso de ‘Te lo dije: Kiko la solución’.

El actual lo consiguió y además no va mal a estas alturas de la temporada. Y gran parte del mérito está en el banquillo. Pavón, de la escuela de José Luis Montes (aquel bigotes segoviano de la vieja escuela futbolística) le dejó un huella que al parecer sabe inculcarla a sus pupilos. Por cierto, una escuela no muy lejana a la filosofía Cervera.

El club ha pasado años malos. Muy malos. Donde el primer equipo deambulaba por la Segunda B en una historia que muchos creían de paso y cuyo paso duró demasiados años. Un deambular que hizo que compitiéramos de igual a igual con equipos que en los años 80 y 90 surtían de jugadores a la cantera amarilla. No era para los jóvenes ningún aliciente llegar a una cantera donde la máxima aspiración iba a ser jugar donde estaba ya jugando el equipo de su ciudad natal.

Ahora las cosas han vuelto cambiar. El primer equipo está asentado en la categoría de plata coqueteando con dar el salto a la Primera y el filial asentado en una categoría en la que dar el salto al primer equipo no debe resultar un mundo inimaginable. Hay que seguir así. Hay que dar cariño a los niños del B, ilusionarlos y que se conviertan en futuro inmediato del club. De un club que debe saber hacer las cosas bien. En sus manos está….. y estamos.