Cádiz CF

El arbitraje, esa componenda incontrolada

El próximo domingo los que vean que le pita Ais Reig pensarán: “A ver como tiene la tarde”

Mauricio García

El fútbol es un deporte que aunque sean 22 los que juegan a la pelotita tiene muchos matices que hacen que un partido se pueda decantar hacia un lado u otro. Por ello los entrenadores se afanan en intentar controlar cuantos más matices mejor y d e la libreta de Van Gaal se ha pasado a ver modernas tablets que sobre la marcha van indicando los movimientos de los jugadores, los kilómetros hechos y las zonas por donde se han movido. Todo my tecnológico. Pero siempre nos quedará esa componenda incontrolada para el vestuario, el arbitraje.

Una mala tarde la tiene cualquiera. Correcto. Pero la cosa empeora si el que tiene la mala tarde es el árbitro . Porque es algo incontrolable. Es como un factor externo para los jugadores que deben saber capearlo pero que a veces es imposible, teniendo en cuenta las pulsaciones y el ritmo a la que va la cabeza de un jugador. Y lo malo no es que una mala tarde la tenga cualquiera, lo malo es cuando las malas tardes son reiterativas. Y esto le pasa al colegiado alicantino Ais Reig.

El VAR vino para mejorar los fallos arbitrales en el fútbol. En jugadas que pueden ser decisivas para el devenir de un partido. Jugadas de áreas, rojas flagrantes, fueras de juego…. Pero no ha venido para que el árbitro que está delante de la pantalla le pueda decir al que está sobre el césped: “Oye, la estás liando un poco”. Sería una ofensa afear el arbitraje de otro compañero, claro. Pero quizás, ya que el fútbol ha dejado de ser el fútbol de siempre, es hora de revisar el protocolo del VAR y empezar a entrar en mirar ciertas decisiones .

Es verdad que el comité arbitral se encarga al final de temporada con sus informes de premiar o castigar a los árbitros con asccensos y descensos de categorías, pero hasta entonces pueden haber pasado muchas malas tardes. La antigua nevera arbitral se cerró y mientras tanto nadie le pone el cascabel al gato y el próximo domingo los que vean que le pita Ais Reig pensarán: “A ver como tiene la tarde”. Porque yo no soy de pensar en maniobras orquestadas contra ningún equipo en cuestión, si no cerraría la competición , pero sí puedo pensar que un fútbol tan profesionalizado haya algunos que no tienen ese nivel, y cuando alguien va de kilombo en kilombo se presta, cuanto menos, a que se piense que de nivel está cortita la cosa.

Dicho lo cual, el Cádiz sucumbió en un partido que pese a todo, debe dejar una lectura positiva si se analizan todos los matices que decía antes que tiene el fútbol. Pero de matices y de imagen no se vive, así que toca el domingo ganar en casa sí o sí para seguir con el mensaje de dominio. Para decirle a los rivales que Fuenlabrada fue un accidente, con gran componenda externa, y que ahí siguen los amarillos oteando a los demás desde lo más alto de la clasificación. Y a ver si llega pronto el parón navideño y la enfermería se queda vacía de una vez.

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