Álvaro Cervera en la rueda de prensa previa al partido del Numancia
Álvaro Cervera en la rueda de prensa previa al partido del Numancia
CÁDIZ CF

¡Al loro!

'La ilusión se ha apoderado de Carranza y la creencia del equipo en todo'
Por  10:07 h.

El fin de año futbolístico ha dado para mucho. Pero sobre todo, debe darnos para parar y pensar. Y es que después de ver a un Madrid millonario que no tiene gol, a un Valencia medio resurgir de una hecatombe institucional, a un Dépor hundido en la miseria, a un Almería cargado de excentricidades, a más de media España encabronada con el VAR y su protocolo, o la modernidad de Arteta tras fichar por el Arsenal pidiendo a la directiva drones, una de las frases que me viene a la memoria es aquella de Laporta: “¡Al loro, que no estamos tan mal, hombre!”.

Laporta, antes de esa famosa frase lo que dijo fue: “Que no os embauquen”. Y en eso hay que intentar estar. En que no nos embauquen, porque de momento no tenemos premio y esto al final, es fútbol. Ya saben, eso de “la alegría va por barrios”, “el fútbol es así”, “en fútbol dos más dos no son cuatro”…. Pues eso, hay que verlo como fútbol, como deporte donde todo puede pasar, porque de hecho, cuando algo te pase a ti, ya ha pasado antes con casi toda seguridad.

Así que disfrutemos cada domingo. Porque debemos saber de donde venimos antes de ayer. De estar algo mejor que muerto en Segunda B, poco más. Y si ya se nos ha olvidado, porque es verdad que el fútbol tiene poca memoria, no olvidarnos aunque sea el ayer. Porque el ayer fue un final de temporada de enfado, un verano con una afición dividida entre los que querían al ahora idolatrado Cervera y los que no, los que apostaban por un entrenador que trajera el ‘jogo’ bonito y los que querían al de la LLNSN, de los que lamentaban la marcha de Cordero y no confiaban en Arias y los que dejaban esperar para ver su funcionamiento…. En definitiva, de división (muy futbolístico eso), y puede que hasta de incertidumbre.

Y cuando muchos acudían a Carranza con un “a ver qué pasa” en la mente, resulta que lo que ha pasado es que la pelotita ha entrado. Y que el equipo ha ido creciendo. Y que Cervera este año con el equipo ganando ha hecho cambios para sacar un mediapunta y poner a Álex de mediocentro, en un alarde ofensivo no visto la temporada pasada (igual es que este año hay mimbres para ello), y que la ilusión se ha apoderado de Carranza y la creencia del equipo. Y que el VAR, como si fuera una borrachera, a veces nos trae penas y a veces risas, y que los astros se linean para que a pesar de perder, los perseguidores también tropiecen.

Aunque si algo nos debe dar tranquilidad sobre eso es el tener a Cervera. Porque días después de que el entrenador del Almería pase de llamarse Guti a José María Gutiérrez o el mismo fin de semana que el del Arsenal pedía drones para entrenar, Don Álvaro Cervera, con una afición clamando por el VAR, sale a rueda de prensa y dice que no se ha perdido por el árbitro. Vuelve a poner el fútbol, el meter la pelotita, por encima de las condiciones externas. Y calma a los parroquianos (a los que le gusta el fútbol, claro).

Cervera se encarga así de poner sobre la mesa el fútbol de siempre. Viejo zorrillo de escuela futbolera de cuando no existía el VAR, los drones, los andamios y las milongas. Del fútbol de centrales despeinados o con bigotes, de trotones con medias bajas por la banda, de barro entre los tacos de aluminio de las botas negras y no rosa pastel. En definitiva, todo marcha. Pero no se olviden que esto es fútbol y todo puede pasar. Hay que seguir caminando y tener los pies en el suelo. Y sigo pensando que el primer partido tras la vuelta es fundamental para dar un golpe en la mesa y decir: “¡Al loro, que aquí seguimos igual!”