Un aficionado con su bufanda del Cádiz CF.
Un aficionado con su bufanda del Cádiz CF.
Cádiz CF

This is Carranza

Ante Las Palmas la afición no hizo sino confirmar algo que se comenzaba a vaticinar en los últimos encuentros que el equipo amarillo venía disputando en casa: Carranza está volviendo
Por  19:09 h.

Que el Cádiz CF está sorprendiendo a propios y extraños con el excepcional comienzo de temporada que está firmando es una obviedad. Que Álvaro Cervera se merece cuanto antes la renovación debido al rendimiento que está sacándole a la plantilla cadista también lo es. Y que el Ramón de Carranza, que ha permanecido prácticamente en silencio durante tantas temporadas, está resucitando en el presente curso, es otra obviedad más.

Y es ahí donde me gustaría detenerme. Porque, a pesar de que los nuevos fichajes que han ido desembarcando en la Tacita durante todos estos años no han dejado de elogiar a la afición amarilla, esta hace tiempo que dejó atrás sus mejores momentos, en los que equipo e hinchada iban todos a una para ayudar a los protagonistas a conseguir, sobre el verde, los objetivos marcados a comienzos de temporada.

Quizás en el maravilloso comienzo de los amarillos, que aventajan en once puntos al segundo clasificado, radica el exponencial crecimiento de los decibelios en el templo cadista cada vez que juega el Cádiz CF. Y es que, a pesar de estar aún lejos los mejores años, el pasado partido ante Las Palmas no hizo sino confirmar algo que se comenzaba a vaticinar en los últimos encuentros que el equipo amarillo venía disputando en casa: Carranza está volviendo.

Porque fueron muchos los minutos en los que el estadio rugió, ya fuera para dar ánimos a los suyos mientras defendían como gladiadores las posesiones de los visitantes, o bien para espolear a los atacantes amarillos en busca del segundo gol, que acabaría llegando desde el punto de penalti.

En todo este tiempo, y es justo reconocerlo, Brigadas Amarillas nunca dejó de arropar al equipo. Ahora, el sector más animoso de Carranza vuelve a ser el motor de un estadio en el que se canta, se aplaude, se presiona y, sobre todo, se anima. Ese precisamente es, sin duda, el mejor regalo para Fernando Orgambides ‘Baguetina’, de cuyo fallecimiento se cumplió el pasado miércoles el primer aniversario.