El Cádiz CF es un sentimiento.
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CÁDIZ CF

Sentimientos encontrados

"Porque ser del Cádiz CF es sufrido, pero también maravilloso"
Por  17:30 h.

Creo que todos los cadistas nos fuimos el miércoles a la cama con mala sensación en el cuerpo. Una sensación que no es nada nueva porque, desgraciadamente, la hemos vivido demasiadas veces. Y las redes sociales, lugar en el que se pueden leer miles de debates y opiniones diferentes, estaban totalmente minadas por el desconcierto y los comentarios que intentaban buscar la explicación y la culpa.

Era demasiado difícil tener un pensamiento positivo de todo esto. Sin embargo, al día siguiente, las aguas parecían estar más calmadas y es que una buena reflexión con la almohada le había sentado bien hasta el más pesimista. Las frases de “bueno esta época tenía que llegar”, “hay que recordar la primera vuelta tan buena que hemos hecho”, y la respuesta de los mayores defensores del cadismo salían a la luz.

Pasados dos días de los trágicos últimos tres minutos, y habiendo pasado por cada uno de los estados de ánimo por el que creo que hemos pasado la mayoría, me sigue resultando difícil saber si me siento más preocupada (y más sabiendo que Cervera también lo está) que ilusionada con esta vuelta. Además, sabiendo que nuestros perseguidores aprietan y que ya no van a permitir desaprovechar la oportunidad de acercarse para alcanzarnos como lo han hecho en varias ocasiones durante la primera mitad de la temporada.

Y es que precisamente esto es la Segunda División. Lo pienso e incluso me alegro porque, aunque yo sea la primera a la que le gusta disfrutar de la fiesta de Carranza cuando el equipo despunta y consigue dejar ‘KO’ al rival, sé que el cadismo es lucha constante, la que tanto defendemos porque no se negocia. Seguro que sería más fácil del ser Barcelona o del Madrid, con la única ambición de, un año más, volver a ser el mejor. Pero por suerte o por desgracia hemos elegido ser del Cádiz CF. Un equipo históricamente maldecido por el descuento y capaz de hacerte sentir una montaña rusa de emociones durante 90 minutos. Un equipo al que se puede amar y odiar prácticamente a la vez. Porque ser del Cádiz CF es sufrido, pero también maravilloso.