Álvaro Cervera, durante un entrenamiento.
Álvaro Cervera, durante un entrenamiento.
CÁDIZ CF

La flor

Aquellos detractores de Álvaro Cervera que han tenido que esperar hasta mediados de enero para poder criticar al entrenador cadista
Por  12:15 h.

Mucho se ha hablado en la afición gaditana, sobre todo en aquellos detractores de Álvaro Cervera que han tenido que esperar hasta mediados de enero para poder criticar al entrenador cadista, de ‘la flor’ del entrenador del Cádiz CF tras la victoria ante el Racing de Santander en el último partido en el Carranza.

Sin embargo, no se habló tanto de esa fortuna o suerte cuando el Mirandés hizo dos goles en el descuento para empatar el partido. En aquel caso se criticó (no sin razón) al equipo por dejar escapar dos puntos de esa manera en los últimos minutos del partido. Pero parece ser que cuando es el Cádiz CF el que lo hace es cosa del azar.

Precisamente ayer leí una estadística que rezaba que, si los partidos acabaran en el minuto 60, el Racing iría séptimo. Lo mismo que le sucedió el pasado viernes en el Carranza, por lo que no es tanto fortuna como la preparación física de cántabros y cadistas que, aunque acompañados de algo de fortuna por el momento en el que fue, no se puede catalogar como el único motivo.

Estos últimos partidos, además, han servido para volver a desunir a parte de la afición entre aquellos que son críticos con un entrenador que nos ha tenido líderes toda la temporada, a excepción únicamente de una jornada, y quienes aplauden la excelente trayectoria de un equipo que se ha acabado cargando con el objetivo del ascenso directo a Primera División.

Lo que es evidente es que, al final, todos queremos que el Cádiz CF se codee con los más grandes la próxima temporada. Y como las decisiones no se toman desde la grada, lo único que puede, y debe, hacer el aficionado amarillo es animar, arropar y alentar a los suyos en cada momento, porque el salto de categoría sigue siendo una realidad plausible y porque el domingo volvemos a tener otro partido en casa. Animemos, y dejemos ya de hablar de ‘la flor’.